Fredmore
Romano Manfre More
Tal vez se escriba con letra minúscula. El dios de Zarathrustra está en su prosa,
simbólica, metafórica, sublime, trascendente,
esencia de toda poesía.
Su contemplación del espacio infinito lo hace vibrar de divinos deseos,
de anhelos de lo infinito, lugar natural del espíritu humano
llamado a aspirar a lo imposible,
a lo inalcanzable como es dios.
“El cielo extendido sobre mí, cielo puro y profundo, abismo de luz,
al contemplarte tiemblo con divinos deseos.
No hablas: así me anuncias tu sabiduría,
en tu belleza está velado el DIOS”.
(Así hablaba Zarathrustra, discurso 33)
De allí a creer en un DIOS personal, principio y fin de todas las cosas, razón de ser del hombre,
un Dios con letra mayúscula, hay sólo un paso.
simbólica, metafórica, sublime, trascendente,
esencia de toda poesía.
Su contemplación del espacio infinito lo hace vibrar de divinos deseos,
de anhelos de lo infinito, lugar natural del espíritu humano
llamado a aspirar a lo imposible,
a lo inalcanzable como es dios.
“El cielo extendido sobre mí, cielo puro y profundo, abismo de luz,
al contemplarte tiemblo con divinos deseos.
No hablas: así me anuncias tu sabiduría,
en tu belleza está velado el DIOS”.
(Así hablaba Zarathrustra, discurso 33)
De allí a creer en un DIOS personal, principio y fin de todas las cosas, razón de ser del hombre,
un Dios con letra mayúscula, hay sólo un paso.