IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
El día estaba nublado,
una fría ventisca se apresuraba en la noche,
como las horas, como las ramas ahora sin hojas,
cayendo..
petrificadas,
en un pasillo estrecho, la moda bailaba anticuada,
al ritmo de una cadencia rutinaria, el último beso
¿fue real o solo eso?
un suspiro y una bala,
¿o una simple jugada del destino?,
se oyen las sílabas de un insulto,
entrelazadas entre un ritmo trabado,
ofuscado,
mortuorio,
las gotas hacen eco en su ventana,
retumban alumbrando a la tristeza,
ensordeciendo a la mañana,
una niña grita desconsolada,
¿será la ira que gime acalorada?
cuando no hay pecho que soporte tanta sangre,
cada esquina parece devorarnos,
y buscamos un himno donde esconder el corazón,
más nunca un sitio,
un silencio incomodo,
tenaz,
como la audacia de una niña,
manipulando una llave con lóbrega inocencia,
eligiendo minuciosamente el lugar,
como en esos momentos que relucen la vida
en sus más terribles formas,
un etéreo llanto,
última vuelta a la cerradura,
se dio media vuelta
y saltó.
una fría ventisca se apresuraba en la noche,
como las horas, como las ramas ahora sin hojas,
cayendo..
petrificadas,
en un pasillo estrecho, la moda bailaba anticuada,
al ritmo de una cadencia rutinaria, el último beso
¿fue real o solo eso?
un suspiro y una bala,
¿o una simple jugada del destino?,
se oyen las sílabas de un insulto,
entrelazadas entre un ritmo trabado,
ofuscado,
mortuorio,
las gotas hacen eco en su ventana,
retumban alumbrando a la tristeza,
ensordeciendo a la mañana,
una niña grita desconsolada,
¿será la ira que gime acalorada?
cuando no hay pecho que soporte tanta sangre,
cada esquina parece devorarnos,
y buscamos un himno donde esconder el corazón,
más nunca un sitio,
un silencio incomodo,
tenaz,
como la audacia de una niña,
manipulando una llave con lóbrega inocencia,
eligiendo minuciosamente el lugar,
como en esos momentos que relucen la vida
en sus más terribles formas,
un etéreo llanto,
última vuelta a la cerradura,
se dio media vuelta
y saltó.
Última edición: