pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
El espectro mío rogaba
postrado
ante tu nauseabundo ego,
intentó mostrarte
su cuerpo apuñalado,
te llegaba el hedor
de mis heridas
y con morbo criminal
admiraste como mi alma
se desprendía
con negra y putrefacta pena...
te abrazó traicionero
el frío miedo,
al ver que todo
se transformaba
esperabas ver gusanos
acabando con mi ser
y te cegó radiante luz,
el sonar de cadenas al caer
te hizo estremecer,
perdías poder
tu maléfico amor
no me ató
a la eterna tumba
que cavaste con ahínco...
fue mi muerte
en el mundo
creado para ti,
fue mi liberación
de tu fantasmal amor,
resucité
y mi resurrección
te encadenó a ser espectro
y a errante caminar
entre el cementerio
de los recuerdos.
Última edición: