David Melgar
Poeta recién llegado
Vez el cielo; Niño, y late más y más fuerte tu corazón
la belleza angelical con la que está compuesto
y se te agrandan los ojos que te brillan de pura emoción
y al cóndor le envidias su puesto
la belleza angelical con la que está compuesto
y se te agrandan los ojos que te brillan de pura emoción
y al cóndor le envidias su puesto
Pero de qué manera más egoísta deseas volar
para no tener que andar sobre el duro camino
por el que todo humano un día tiene que caminar,
y pides a gritos que se te de otro destino
para no tener que andar sobre el duro camino
por el que todo humano un día tiene que caminar,
y pides a gritos que se te de otro destino
Y es que no fue el pecado del niño haber deseado el cielo
sino La Gracia Divina la que lo hizo tan hermoso
tanto así que para el niño fue mas que un sueño: Un anhelo
Y en vez de desear como todo niño la fuerza de un oso
el deseaba la libertad de un ave y su imparable vuelo
para que con las blancas nubes sea su retozo
sino La Gracia Divina la que lo hizo tan hermoso
tanto así que para el niño fue mas que un sueño: Un anhelo
Y en vez de desear como todo niño la fuerza de un oso
el deseaba la libertad de un ave y su imparable vuelo
para que con las blancas nubes sea su retozo
Última edición: