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el cuento del erizo

miara

Poeta asiduo al portal
Cuando la primavera galopaba
sobre un mayo deslumbrante,
al sol sobre una ventana
un gato su oreja se rascaba.

Una mujer la puerta abrió;
con la mirada lo buscó
y con delicadeza al minino
hasta sus brazos alzó.

Cerca, todo esto era visto
por un tímido y pequeño erizo.
Contempló con envidia
como la mujer a su gato,
abrazaba y quería,
algo que en su interior anhelaba.

Ichi, el erizo, se dijo:
¿Por qué yo no puedo
recibir tales mimos?
Todos huyen de mis púas;
con lo que me gustaría
que mi lomo tocaran.

Su madre, veía,
desde atrás la escena:
A él se acercó y le comentó:
Hijo mío querido;
sé lo que piensas.
Pero uno es como es;
no hay nada que hacer.

Pero, mamá,¡sería tan bonito!
¿Cómo me puedo sentir bien
con tantos pinchos?.

Esos pinchos, Ichi,
son tu protección.
Si no fuera por ellos,
para gatos como ese,
serías fácil presa.

Además,yo siempre
la manera encuentro
de quererte a mi modo,
de darte mi consuelo.
Mira como froto mi nariz
contra tu hociquito rosado,
¿no te hace esto feliz,
mi pequeño amado?

Entonces,Ichi,entrecerró
sus adormilados ojos;
frotó su nariz, también,
contra la de su madre
y se dejó querer.

Y se dijo para sí:
¡Qué bien te sientes
cuando mamá te consuela!
Tal vez no sea malo,
tiene sus beneficios,
ser un simple erizo.
 
Cuando la primavera galopaba
sobre un mayo deslumbrante,
al sol sobre una ventana
un gato su oreja se rascaba.

Una mujer la puerta abrió;
con la mirada lo buscó
y con delicadeza al minino
hasta sus brazos alzó.

Cerca, todo esto era visto
por un tímido y pequeño erizo.
Contempló con envidia
como la mujer a su gato,
abrazaba y quería,
algo que en su interior anhelaba.

Ichi, el erizo, se dijo:
¿Por qué yo no puedo
recibir tales mimos?
Todos huyen de mis púas;
con lo que me gustaría
que mi lomo tocaran.

Su madre, veía,
desde atrás la escena:
A él se acercó y le comentó:
Hijo mío querido;
sé lo que piensas.
Pero uno es como es;
no hay nada que hacer.

Pero, mamá,¡sería tan bonito!
¿Cómo me puedo sentir bien
con tantos pinchos?.

Esos pinchos, Ichi,
son tu protección.
Si no fuera por ellos,
para gatos como ese,
serías fácil presa.

Además,yo siempre
la manera encuentro
de quererte a mi modo,
de darte mi consuelo.
Mira como froto mi nariz
contra tu hociquito rosado,
¿no te hace esto feliz,
mi pequeño amado?

Entonces,Ichi,entrecerró
sus adormilados ojos;
frotó su nariz, también,
contra la de su madre
y se dejó querer.

Y se dijo para sí:
¡Qué bien te sientes
cuando mamá te consuela!
Tal vez no sea malo,
tiene sus beneficios,
ser un simple erizo.
 
Cuando la primavera galopaba
sobre un mayo deslumbrante,
al sol sobre una ventana
un gato su oreja se rascaba.

Una mujer la puerta abrió;
con la mirada lo buscó
y con delicadeza al minino
hasta sus brazos alzó.

Cerca, todo esto era visto
por un tímido y pequeño erizo.
Contempló con envidia
como la mujer a su gato,
abrazaba y quería,
algo que en su interior anhelaba.

Ichi, el erizo, se dijo:
¿Por qué yo no puedo
recibir tales mimos?
Todos huyen de mis púas;
con lo que me gustaría
que mi lomo tocaran.

Su madre, veía,
desde atrás la escena:
A él se acercó y le comentó:
Hijo mío querido;
sé lo que piensas.
Pero uno es como es;
no hay nada que hacer.

Pero, mamá,¡sería tan bonito!
¿Cómo me puedo sentir bien
con tantos pinchos?.

Esos pinchos, Ichi,
son tu protección.
Si no fuera por ellos,
para gatos como ese,
serías fácil presa.

Además,yo siempre
la manera encuentro
de quererte a mi modo,
de darte mi consuelo.
Mira como froto mi nariz
contra tu hociquito rosado,
¿no te hace esto feliz,
mi pequeño amado?

Entonces,Ichi,entrecerró
sus adormilados ojos;
frotó su nariz, también,
contra la de su madre
y se dejó querer.

Y se dijo para sí:
¡Qué bien te sientes
cuando mamá te consuela!
Tal vez no sea malo,
tiene sus beneficios,
ser un simple erizo.
Una hermosa historia hecha verso, con un contenido reflexivo además. Grato leerte, un saludo cordial
 
Cuando la primavera galopaba
sobre un mayo deslumbrante,
al sol sobre una ventana
un gato su oreja se rascaba.

Una mujer la puerta abrió;
con la mirada lo buscó
y con delicadeza al minino
hasta sus brazos alzó.

Cerca, todo esto era visto
por un tímido y pequeño erizo.
Contempló con envidia
como la mujer a su gato,
abrazaba y quería,
algo que en su interior anhelaba.

Ichi, el erizo, se dijo:
¿Por qué yo no puedo
recibir tales mimos?
Todos huyen de mis púas;
con lo que me gustaría
que mi lomo tocaran.

Su madre, veía,
desde atrás la escena:
A él se acercó y le comentó:
Hijo mío querido;
sé lo que piensas.
Pero uno es como es;
no hay nada que hacer.

Pero, mamá,¡sería tan bonito!
¿Cómo me puedo sentir bien
con tantos pinchos?.

Esos pinchos, Ichi,
son tu protección.
Si no fuera por ellos,
para gatos como ese,
serías fácil presa.

Además,yo siempre
la manera encuentro
de quererte a mi modo,
de darte mi consuelo.
Mira como froto mi nariz
contra tu hociquito rosado,
¿no te hace esto feliz,
mi pequeño amado?

Entonces,Ichi,entrecerró
sus adormilados ojos;
frotó su nariz, también,
contra la de su madre
y se dejó querer.

Y se dijo para sí:
¡Qué bien te sientes
cuando mamá te consuela!
Tal vez no sea malo,
tiene sus beneficios,
ser un simple erizo.
Un gusto, saludos.
 
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