EL CUENTO DE LA VIDA
Cuando somos unos niños
escuchamos encantados
las historias de malvados,
de las gestas de los buenos,
de dragones derrotados.
Un día se va la inocencia,
dejando en paños menores
a las fábulas de amores
y dictando su sentencia
de muerte a las ilusiones.
Luego llega la conciencia
con su gesto más rotundo
y demuestra en un segundo
donde está la diferencia
entre los cuentos y el mundo.
Los héroes no son tan héroes
ni los villanos tan malos,
ni los hombres tan humanos,
ni los lobos tan feroces
ni los príncipes tan buenos.
Cuando somos unos niños
escuchamos encantados
las historias de malvados,
de las gestas de los buenos,
de dragones derrotados.
Un día se va la inocencia,
dejando en paños menores
a las fábulas de amores
y dictando su sentencia
de muerte a las ilusiones.
Luego llega la conciencia
con su gesto más rotundo
y demuestra en un segundo
donde está la diferencia
entre los cuentos y el mundo.
Los héroes no son tan héroes
ni los villanos tan malos,
ni los hombres tan humanos,
ni los lobos tan feroces
ni los príncipes tan buenos.