Téura
Poeta adicto al portal
El corazón y la rosa.
Lloraba una rosa,
porqué.. nadie la regalaba,
y entre sollozos y lamentos..
ella, se quejaba.
Hasta, que un día..
la escuchó un corazón,
que también triste estaba,
y la invitó a salir..
al verla tan.. consternada.
La llevó a pasear por jardines..
que ella.. ni imaginaba,
y su pena acrecentó, al ver..
tantas.. flores cortadas.
El corazón, le explicó..
que ella, era afortunada..
aún podía desprender su aroma,
y embellecer aquella plaza.
Se asombró la rosa,
al ver al corazón que lloraba,
y solicita le pregunto..
qué le pasaba..?
Yo, no desprendo aromas..
ni embellezco ninguna plaza,
ni soy tan.. hermoso como tus pétalos,
a mí.. nadie me reclama.
La rosa, visiblemente emocionada..
le pidió al corazón que la acompañara,
y lo llevó hasta un viejo banco,
donde una joven, todas las tardes..
a soñar.. se sentaba.
Tímidamente el corazón, le habló,
le preguntó si podía acompañarla,
la joven le sonrió, y le hizo un sitio..
para que a su lado, se sentara,
La rosa, muy discreta..
de puntillas se alejaba,
a seguir viviendo en el rosal,
que a aquella plaza adornaba,
y a escuchar latir dos corazones..
que a sentarse.. cada tarde,
al solitario banco, regresaban.
Téura
Lloraba una rosa,
porqué.. nadie la regalaba,
y entre sollozos y lamentos..
ella, se quejaba.
Hasta, que un día..
la escuchó un corazón,
que también triste estaba,
y la invitó a salir..
al verla tan.. consternada.
La llevó a pasear por jardines..
que ella.. ni imaginaba,
y su pena acrecentó, al ver..
tantas.. flores cortadas.
El corazón, le explicó..
que ella, era afortunada..
aún podía desprender su aroma,
y embellecer aquella plaza.
Se asombró la rosa,
al ver al corazón que lloraba,
y solicita le pregunto..
qué le pasaba..?
Yo, no desprendo aromas..
ni embellezco ninguna plaza,
ni soy tan.. hermoso como tus pétalos,
a mí.. nadie me reclama.
La rosa, visiblemente emocionada..
le pidió al corazón que la acompañara,
y lo llevó hasta un viejo banco,
donde una joven, todas las tardes..
a soñar.. se sentaba.
Tímidamente el corazón, le habló,
le preguntó si podía acompañarla,
la joven le sonrió, y le hizo un sitio..
para que a su lado, se sentara,
La rosa, muy discreta..
de puntillas se alejaba,
a seguir viviendo en el rosal,
que a aquella plaza adornaba,
y a escuchar latir dos corazones..
que a sentarse.. cada tarde,
al solitario banco, regresaban.
Téura