A Verd
Poeta recién llegado
El corazón vuelto sistema
IV. Brazo-cañón
Polank me explicaba
con orgullo extraño
nosequé minucias
sobre la irradiación curativa
una técnica
que había sobrevivido décadas
en el Sector Sur.
La última prótesis orgánica
que me habían injertado
los de Inteligencia
comenzaba a chirriar
hasta que lograron sintonizar de nuevo;
me llevé la mano roja a la sien
simulando
sufrir una neuralgia
pero al otro no parecía importarle
y me contaba lo que sabía
sobre el proceso
de reconversión de ondas.
Así que esperaba instrucciones
mientras el otro
solo callaba
para beber de su jarra
lo cual hacía a menudo.
El culo de cristal
y sus cejas pobladas encima
componían una imagen grotesca
y persistía
y yo le daba a entender
que no me importaba su opinión
pero no se daba por aludido
y proseguía
y yo atendía la orden:
alcé mi jarra:
mi brazo rojo
y no bebí:
¿no entendía
que yo no era
precisamente
un civil?
A pesar de mis quejas,
quizá no tenía
por qué conocer
las aptitudes
de nuestros escuadrones;
toqueteó la carne
entre los billetes
bajo la sonrisa
de la bailarina,
y le bailó.
(...)
IV. Brazo-cañón
Polank me explicaba
con orgullo extraño
nosequé minucias
sobre la irradiación curativa
una técnica
que había sobrevivido décadas
en el Sector Sur.
La última prótesis orgánica
que me habían injertado
los de Inteligencia
comenzaba a chirriar
hasta que lograron sintonizar de nuevo;
me llevé la mano roja a la sien
simulando
sufrir una neuralgia
pero al otro no parecía importarle
y me contaba lo que sabía
sobre el proceso
de reconversión de ondas.
Así que esperaba instrucciones
mientras el otro
solo callaba
para beber de su jarra
lo cual hacía a menudo.
El culo de cristal
y sus cejas pobladas encima
componían una imagen grotesca
y persistía
y yo le daba a entender
que no me importaba su opinión
pero no se daba por aludido
y proseguía
y yo atendía la orden:
alcé mi jarra:
mi brazo rojo
y no bebí:
¿no entendía
que yo no era
precisamente
un civil?
A pesar de mis quejas,
quizá no tenía
por qué conocer
las aptitudes
de nuestros escuadrones;
toqueteó la carne
entre los billetes
bajo la sonrisa
de la bailarina,
y le bailó.
(...)
Última edición: