A Verd
Poeta recién llegado
El corazón vuelto sistema
IV. Brazo-cañón
Tendido en mi cama
*aunque era de noche
no apagué la luz amarilla*
miraba sin ver
los espejos y adornos
que parecían acercarse
agresivos;
no sé
si dormía o no.
Cuando Sheila
entró en el cuarto
yo le daba la espalda;
noté, quizá entre sueños,
que había terminado
de acomodarse
a mi lado.
Me giré
y ella gritó.
—¡Así me quieres,
así me quieres!
mis colmillos postizos
desencajados.
Cayó de la cama
mirándome a los ojos
[algo en francés]
y se largó.
IV. Brazo-cañón
Tendido en mi cama
*aunque era de noche
no apagué la luz amarilla*
miraba sin ver
los espejos y adornos
que parecían acercarse
agresivos;
no sé
si dormía o no.
Cuando Sheila
entró en el cuarto
yo le daba la espalda;
noté, quizá entre sueños,
que había terminado
de acomodarse
a mi lado.
Me giré
y ella gritó.
—¡Así me quieres,
así me quieres!
mis colmillos postizos
desencajados.
Cayó de la cama
mirándome a los ojos
[algo en francés]
y se largó.