A Verd
Poeta recién llegado
(El corazón vuelto sistema
II. Los ojos en la nuca)
(...)
Solo tenía el alcohol
para pasar el rato
y me llegaban destellos
de aquellos relatos nocturnos
que mi abuela recitaba
sobre su abuela:
Los Años Oscuros
—¡No le levantes un dedo!
Se lanzaba el chiquillo.
Bajé la botella, expectante.
—¡Mírala, por favor!
Lloraba
en el suelo
en otro mundo.
Aterrorizada,
señalaba las persianas
al ritmo oscilante
y agudo
frente al balcón.
—¡Silencio!
(...)
II. Los ojos en la nuca)
(...)
Solo tenía el alcohol
para pasar el rato
y me llegaban destellos
de aquellos relatos nocturnos
que mi abuela recitaba
sobre su abuela:
Los Años Oscuros
La Empresa Organizadora
había decapitado
a nuestros enemigos eternos,
los vecinos
(después de verter agua bendita
en sus puertas
según protocolo),
y esparció sus cabezas
por nuestras calles
como símbolo de Enlace
con la Región.
¿Quién no tenía
una foto antigua del tatarabuelo
sonriente
jugando con un cráneo?
O cuando Unicef
y Playboy
se unieron contra nuestra ciudad,
casi pueblo aún.
Pero lo más divertido
eran los porqués
las subtramas
y, sobre todo,
las partes con acción.
había decapitado
a nuestros enemigos eternos,
los vecinos
(después de verter agua bendita
en sus puertas
según protocolo),
y esparció sus cabezas
por nuestras calles
como símbolo de Enlace
con la Región.
¿Quién no tenía
una foto antigua del tatarabuelo
sonriente
jugando con un cráneo?
O cuando Unicef
y Playboy
se unieron contra nuestra ciudad,
casi pueblo aún.
Pero lo más divertido
eran los porqués
las subtramas
y, sobre todo,
las partes con acción.
—¡No le levantes un dedo!
Se lanzaba el chiquillo.
Bajé la botella, expectante.
—¡Mírala, por favor!
Lloraba
en el suelo
en otro mundo.
Aterrorizada,
señalaba las persianas
al ritmo oscilante
y agudo
frente al balcón.
—¡Silencio!
(...)
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