cuatrolíneas
Poeta recién llegado
Disparos en el aire,
el sacerdote bebe del jugo recogido de la tierra
mientras mira el baile de las musas.
Su recorrido por la vida se ha vuelto tortuoso.
La muerte, la envidia,
el trovador del oriente,
la sal de la agonía en pie de la desesperación,
Sayat-Nova buscando el fruto de su renuncia a lo único que apreció en la vida.
Telares en los rostros,
ojos sangrando versos enmudecidos por la palabra de otros,
en cada tanto, los segundos se derriten
dejando la pista de la sobriedad nocturna,
la embriaguez de la pureza dentro de una misma esfera de luciérnagas
ahogadas en su misma respiración.
Alumbrando el sol,
opacando la vista de un centenar de ojerosos delirios.
En un tiempo pasado yo fui el mismo trovador que hoy está encarcelado
bajo su misma tinta,
con su laúd lejos de sus manos,
en la estupidez del amor que rechazó al nacer.
el sacerdote bebe del jugo recogido de la tierra
mientras mira el baile de las musas.
Su recorrido por la vida se ha vuelto tortuoso.
La muerte, la envidia,
el trovador del oriente,
la sal de la agonía en pie de la desesperación,
Sayat-Nova buscando el fruto de su renuncia a lo único que apreció en la vida.
Telares en los rostros,
ojos sangrando versos enmudecidos por la palabra de otros,
en cada tanto, los segundos se derriten
dejando la pista de la sobriedad nocturna,
la embriaguez de la pureza dentro de una misma esfera de luciérnagas
ahogadas en su misma respiración.
Alumbrando el sol,
opacando la vista de un centenar de ojerosos delirios.
En un tiempo pasado yo fui el mismo trovador que hoy está encarcelado
bajo su misma tinta,
con su laúd lejos de sus manos,
en la estupidez del amor que rechazó al nacer.
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