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El cierre

Kein Williams

Poeta fiel al portal
A veces el fruto
debe de madurar
lejos del árbol
te traje a este mundo
sin siquiera estar
y es mi mayor fracaso.

¿Qué perdón puedo exigir
si me he negado al cielo?
Tú tuviste que vivir
sin nunca verme a mí
aunque era tu gran deseo.

Nunca hubo manutención
ni te llevé en el corazón
solo quería ser libre.
Tu madre sola te crió
te brindó todo su amor
y mil momentos felices.

Y sin embargo en tu interior
crecía como un aluvión
esas ansias por tu padre.
Pero yo fui infeliz
que se la pasaba por ahí
echando todo un desmadre.

Yo me perdí tu niñez
hasta otros hijos crié
de amores que fueron de paso.
Mientras veías pasar
a tus amigos con sus papás
cada diecinueve de marzo.

Mientras crecías y tú
veías en tu juventud
con rabia mi apellido.
Y te solías preguntar
¿dónde estará papá,
y por qué no me ha querido?

Tu madre siempre estuvo ahí
jamás te habló mal de mí
y te amo hasta el triple.
Ella siempre te protegió
y nunca celó ese tu amor
por tu padre tan terrible.

Un día la llamada recibí
y no supe ni que decir
cuando te oí decir mi nombre.
Dices que me quieres ver
quizás precisas entender
por qué fui el peor de los hombres.

Nos tomamos un cafe
ni siquiera te puedo ver
la vergüenza me aplasta.
Me dices, papá te perdono
me quiebro dentro y lloro
siento morirse a mi alma.

No pides explicación
quieres con el perdón
dar cierre a este acto.
Veo tus lágrimas caer
y así por primera vez
corro a buscar tu abrazo.

Me quedo una hora más,
¿cómo pude desperdiciar
todo una vida sin mi hijo?
Pago la cuenta y me voy
perdido por la estación
y recuerdo lo que dijo.

Antes de irse expresó
que su madre falleció
por culpa de un cruel cáncer.
Y aunque parezca ridículo
quería cerrar el capítulo
matando también a su padre.

Y fue así que quedó en orfandad
al verme y así poder perdonar
que fui solo un padre ausente.
¿Cómo puedo merecer su perdón
si ni siquiera me perdono yo
y era yo quien debió hallar la muerte?

Llego a mi habitación
donde me espera un sillón
y unos productos caducos.
Y así por primera vez
le temo a la vejez
y a estar solo en el mundo.

Y lloro una vez más
si algo pudiera cambiar
habría vivido con mi niño.
Pero merezco este infierno
irme a la punta del cuerno
por ser un ser maligno.
 
Demasiado tarde para rehacer una vida que no se supo o no se quiso aceptar buscando solo el disfrute personal.

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A veces el fruto
debe de madurar
lejos del árbol
te traje a este mundo
sin siquiera estar
y es mi mayor fracaso.

¿Qué perdón puedo exigir
si me he negado al cielo?
Tú tuviste que vivir
sin nunca verme a mí
aunque era tu gran deseo.

Nunca hubo manutención
ni te llevé en el corazón
solo quería ser libre.
Tu madre sola te crió
te brindó todo su amor
y mil momentos felices.

Y sin embargo en tu interior
crecía como un aluvión
esas ansias por tu padre.
Pero yo fui infeliz
que se la pasaba por ahí
echando todo un desmadre.

Yo me perdí tu niñez
hasta otros hijos crié
de amores que fueron de paso.
Mientras veías pasar
a tus amigos con sus papás
cada diecinueve de marzo.

Mientras crecías y tú
veías en tu juventud
con rabia mi apellido.
Y te solías preguntar
¿dónde estará papá,
y por qué no me ha querido?

Tu madre siempre estuvo ahí
jamás te habló mal de mí
y te amo hasta el triple.
Ella siempre te protegió
y nunca celó ese tu amor
por tu padre tan terrible.

Un día la llamada recibí
y no supe ni que decir
cuando te oí decir mi nombre.
Dices que me quieres ver
quizás precisas entender
por qué fui el peor de los hombres.

Nos tomamos un cafe
ni siquiera te puedo ver
la vergüenza me aplasta.
Me dices, papá te perdono
me quiebro dentro y lloro
siento morirse a mi alma.

No pides explicación
quieres con el perdón
dar cierre a este acto.
Veo tus lágrimas caer
y así por primera vez
corro a buscar tu abrazo.

Me quedo una hora más,
¿cómo pude desperdiciar
todo una vida sin mi hijo?
Pago la cuenta y me voy
perdido por la estación
y recuerdo lo que dijo.

Antes de irse expresó
que su madre falleció
por culpa de un cruel cáncer.
Y aunque parezca ridículo
quería cerrar el capítulo
matando también a su padre.

Y fue así que quedó en orfandad
al verme y así poder perdonar
que fui solo un padre ausente.
¿Cómo puedo merecer su perdón
si ni siquiera me perdono yo
y era yo quien debió hallar la muerte?

Llego a mi habitación
donde me espera un sillón
y unos productos caducos.
Y así por primera vez
le temo a la vejez
y a estar solo en el mundo.

Y lloro una vez más
si algo pudiera cambiar
habría vivido con mi niño.
Pero merezco este infierno
irme a la punta del cuerno
por ser un ser maligno.
La paternidad requiere no solo la procreación, sino la dedicación y tiempo para contribuir al bienestar del hijo.

Saludos
 
A veces, cometemos terribles errores personales que... con el transcurrir del tiempo; logramos desafortunadamente "convulsionar"; la tranquilidad de nuestras propias existencias. Muy profundo, claro y preciso vuestro mensaje. Me gustó su poema compañero; mis sinceras felicitaciones, por ello.
 
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