Un cienpiés y un caracol,
se encontraron bajo el sol.
Se retaron a correr
antes del atardecer.
Como casco no había
cortaron una sandía.
Pero el casco del cienpiés,
era el canto de una nuez.
Iba ganando el cienpiés
por llevar casco de nuez.
No paraban de correr
cuando comenzó a llover.
Dijo el caracol mojado
¡hay que cambiar el calzado!
lento iba el caracol,
en sandía bajo el sol.
Cien botitas trajo el juez,
para calzar al cienpiés.
lento el caracol corría
debajo de la sandía.
Cuatro días han pasado,
y el caracol ha llegado,
pobrecito el cienpiés,
tardó en calzarse un mes.
No ganó quien fué apurado...
¡sino quién más ha pensado.!
Marino Fabianesi
se encontraron bajo el sol.
Se retaron a correr
antes del atardecer.
Como casco no había
cortaron una sandía.
Pero el casco del cienpiés,
era el canto de una nuez.
Iba ganando el cienpiés
por llevar casco de nuez.
No paraban de correr
cuando comenzó a llover.
Dijo el caracol mojado
¡hay que cambiar el calzado!
lento iba el caracol,
en sandía bajo el sol.
Cien botitas trajo el juez,
para calzar al cienpiés.
lento el caracol corría
debajo de la sandía.
Cuatro días han pasado,
y el caracol ha llegado,
pobrecito el cienpiés,
tardó en calzarse un mes.
No ganó quien fué apurado...
¡sino quién más ha pensado.!
Marino Fabianesi
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