cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL CIELO FUE TESTIGO
La amistad desde niños, es un bautizo de hermanos, cuando las confidencias llegan, cómo sí de familia se tratara. Una tarde tranquila después de algunos años de no vernos, al amigo del alma pregunté: ¿Que es de tu vida en todo éste tiempo que dejamos de vernos?
Ella, enseñándome la foto, es Esmeralda, tan bella como la joya misma, vivíamos en el mismo barrio, pocas calles a la redonda, justo el punto donde nos juntábamos con los muchachos, ella enfrente pasaba, cuando de algún mandado venía, aunque al principio me rehuía mi compañía, poco a poco fue cediendo. Nos fuimos conociendo a fondo. Me contaba de su familia, especialmente de su madre, quien la supervigilaba, y salía solamente cuando su mamá necesitaba algo para la casa. Era indecisa, temerosa, tanto así que nunca me aceptaba para su novio, aún y cuando yo calculaba era tiempo, pues mí amistad le agradaba.
En cuanto aquella relación, para mí era llevada muy en serio, pues deseaba casarme con ella. Con mí empleo estaba seguro de mis ingresos, para formar y mantener un hogar. Además ya sentía necesidad del advenimiento de mis hijos. Pasados dos años de noviazgo, no aceptaba hablara con sus padres, para formalizar nuestro compromiso, ella aducía no estar preparada todavía, a pesar de sentir que me quería, ya que en muchas oportunidades, en escondidas salía para hablarme, o se valía de una amiga de confianza de la familia, que mentía para irnos de paseo, el novio con su amiga, ella y yo.
Otro amigo de igual manera conocido, me presentó a su novia, y ella a vez me presentó a su hermana, menor que ella. La frecuencia de las visitas, más la ventaja de tener cada uno su motocicleta, daba opción a breves paseos sin alejarnos mucho de la casa de su tía, que supuestamente venía a ver cada dos tardes-noches. Poco a poco entramos en confianza y en pocos meses me aceptó como su novio, y ante la confianza del papá que salían según él, con su hermana, nos íbamos al cine, fiestas, paseos, con ciertas restricciones que evadíamos. Poco a poco me fui alejando y olvidando de Esmeralda, hasta que mi novia nueva por así decirlo, aceptó nos casarnos, pero ella quiso fuera en secreto, cuando el papá se enteró, no tuvo otra opción que aceptarlo.
Nació nuestro primer hijo. Vivíamos pared por medio, de la casa de su hermana. Yo en mi trabajo, viviendo una vida tranquila familiar. De pronto una llamada telefónica me sorprendió en el trabajo, por lo poco común: Te felicito por tu matrimonio, nacimiento de tu hijo, era la voz de Esmeralda, el corazón me palpitó más aprisa. Supe estaba trabajando en una Institución del Estado, cuando nos vimos adiviné una alegría en sus ojos. Quiero ganar mí propio dinero me dijo; aceptó nos siguiéramos viendo. El deseo de ambos era un fuego, emergió de antiguas cenizas, sucedió lo que antes no había pasado.
Supe a los días que su papá me andaba buscando, cuando lo vi expliqué de nuestros antecedentes, no podía casarme dos veces. Esmeralda quedó embarazada, le prohibieron terminantemente volver a verme, ya no supe de ella por ningún medio. Nació la criatura con mucha felicidad de abuelos del primer nieto. También nació un mes después mi segundo hijo, por coincidencia.
El costo de vida, dos hijos más en el hogar, el dinero no alcanzaba y ellos creciendo. El primero cuatro años, dos años el segundo. Mi esposa encuentra trabajo en una Agencia de Viajes, transcurrido 5 meses, me comunica de un viaje a Inglaterra, un curso rápido de ventas por 30 días. Su hermana atiende a mis hijos y uno de ella, en todo lo que se necesita. Regresa mi esposa en el tiempo dicho, Ingresa de nuevo a sus labores, continúo yo en el mío, cuando puedo voy por ella al trabajo, otras no, por diferentes razones. Es una vida cotidiana, con celebraciones con amigos y vecinos, por diferentes motivos, entre ellos cumpleaños. Un viaje más, después del primero, quiero progresar me voy a Canadá ya no regreso. Se marcha me quedo solo, mi cuñada nos ayuda en todo es madre soltera. Pasa el tiempo, empiezan sus estudios. Somos una familia con mis sobrinos, soy papá de todos, mis hijos terminan la secundaria, entre tanto nos comunicamos con ella por cartas, o teléfono, por ese medio me dice, documenta a nuestros hijos, los mandaré traer, cuando esté todo listo.
En mi primera visita a Canadá para ver a mis hijos, me dijo, ya está listo todo para divorciarnos; lo hicimos. Cuando ya estuve en mi tierra, de común acuerdo un abogado la representó a ell, y nos divorciamos acá también. Estoy solitario, vida de soltero, pasado un par de años, una sorpresa me espera a mí salida. Es Esmeralda, bien informada de mi vida, después de 15 años de no vernos, reiniciamos nuestra relación. La madre se enteró de éste asunto, la echo de su casa, mi economía notablemente mejorada, los llevo a ella y a mi hijo a mi nueva casa, nos casamos y emprendimos hasta la fecha una buena relación matrimonial. Ahora ya somos abuelos de tres nietos, somos felices, dijo con hondo suspiro mi amigo y concluyó su conversación.
cristóbal monzón lemus.
La amistad desde niños, es un bautizo de hermanos, cuando las confidencias llegan, cómo sí de familia se tratara. Una tarde tranquila después de algunos años de no vernos, al amigo del alma pregunté: ¿Que es de tu vida en todo éste tiempo que dejamos de vernos?
Ella, enseñándome la foto, es Esmeralda, tan bella como la joya misma, vivíamos en el mismo barrio, pocas calles a la redonda, justo el punto donde nos juntábamos con los muchachos, ella enfrente pasaba, cuando de algún mandado venía, aunque al principio me rehuía mi compañía, poco a poco fue cediendo. Nos fuimos conociendo a fondo. Me contaba de su familia, especialmente de su madre, quien la supervigilaba, y salía solamente cuando su mamá necesitaba algo para la casa. Era indecisa, temerosa, tanto así que nunca me aceptaba para su novio, aún y cuando yo calculaba era tiempo, pues mí amistad le agradaba.
En cuanto aquella relación, para mí era llevada muy en serio, pues deseaba casarme con ella. Con mí empleo estaba seguro de mis ingresos, para formar y mantener un hogar. Además ya sentía necesidad del advenimiento de mis hijos. Pasados dos años de noviazgo, no aceptaba hablara con sus padres, para formalizar nuestro compromiso, ella aducía no estar preparada todavía, a pesar de sentir que me quería, ya que en muchas oportunidades, en escondidas salía para hablarme, o se valía de una amiga de confianza de la familia, que mentía para irnos de paseo, el novio con su amiga, ella y yo.
Otro amigo de igual manera conocido, me presentó a su novia, y ella a vez me presentó a su hermana, menor que ella. La frecuencia de las visitas, más la ventaja de tener cada uno su motocicleta, daba opción a breves paseos sin alejarnos mucho de la casa de su tía, que supuestamente venía a ver cada dos tardes-noches. Poco a poco entramos en confianza y en pocos meses me aceptó como su novio, y ante la confianza del papá que salían según él, con su hermana, nos íbamos al cine, fiestas, paseos, con ciertas restricciones que evadíamos. Poco a poco me fui alejando y olvidando de Esmeralda, hasta que mi novia nueva por así decirlo, aceptó nos casarnos, pero ella quiso fuera en secreto, cuando el papá se enteró, no tuvo otra opción que aceptarlo.
Nació nuestro primer hijo. Vivíamos pared por medio, de la casa de su hermana. Yo en mi trabajo, viviendo una vida tranquila familiar. De pronto una llamada telefónica me sorprendió en el trabajo, por lo poco común: Te felicito por tu matrimonio, nacimiento de tu hijo, era la voz de Esmeralda, el corazón me palpitó más aprisa. Supe estaba trabajando en una Institución del Estado, cuando nos vimos adiviné una alegría en sus ojos. Quiero ganar mí propio dinero me dijo; aceptó nos siguiéramos viendo. El deseo de ambos era un fuego, emergió de antiguas cenizas, sucedió lo que antes no había pasado.
Supe a los días que su papá me andaba buscando, cuando lo vi expliqué de nuestros antecedentes, no podía casarme dos veces. Esmeralda quedó embarazada, le prohibieron terminantemente volver a verme, ya no supe de ella por ningún medio. Nació la criatura con mucha felicidad de abuelos del primer nieto. También nació un mes después mi segundo hijo, por coincidencia.
El costo de vida, dos hijos más en el hogar, el dinero no alcanzaba y ellos creciendo. El primero cuatro años, dos años el segundo. Mi esposa encuentra trabajo en una Agencia de Viajes, transcurrido 5 meses, me comunica de un viaje a Inglaterra, un curso rápido de ventas por 30 días. Su hermana atiende a mis hijos y uno de ella, en todo lo que se necesita. Regresa mi esposa en el tiempo dicho, Ingresa de nuevo a sus labores, continúo yo en el mío, cuando puedo voy por ella al trabajo, otras no, por diferentes razones. Es una vida cotidiana, con celebraciones con amigos y vecinos, por diferentes motivos, entre ellos cumpleaños. Un viaje más, después del primero, quiero progresar me voy a Canadá ya no regreso. Se marcha me quedo solo, mi cuñada nos ayuda en todo es madre soltera. Pasa el tiempo, empiezan sus estudios. Somos una familia con mis sobrinos, soy papá de todos, mis hijos terminan la secundaria, entre tanto nos comunicamos con ella por cartas, o teléfono, por ese medio me dice, documenta a nuestros hijos, los mandaré traer, cuando esté todo listo.
En mi primera visita a Canadá para ver a mis hijos, me dijo, ya está listo todo para divorciarnos; lo hicimos. Cuando ya estuve en mi tierra, de común acuerdo un abogado la representó a ell, y nos divorciamos acá también. Estoy solitario, vida de soltero, pasado un par de años, una sorpresa me espera a mí salida. Es Esmeralda, bien informada de mi vida, después de 15 años de no vernos, reiniciamos nuestra relación. La madre se enteró de éste asunto, la echo de su casa, mi economía notablemente mejorada, los llevo a ella y a mi hijo a mi nueva casa, nos casamos y emprendimos hasta la fecha una buena relación matrimonial. Ahora ya somos abuelos de tres nietos, somos felices, dijo con hondo suspiro mi amigo y concluyó su conversación.
cristóbal monzón lemus.