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El Chino, mi vecino

Beache

Bertoldo Herrera Gitterman
EL CHINO, MI VECINO

Un chino viajó cierta vez
Colgándose de un avión
Acá se encontró un japonés
Que venía de Japón.

El japonés era muy educado
Y a su casa lo invitó
Por lo mal que había viajado
¡Menos mal que no se soltó!

Conversaron un buen rato
Con señas así con la mano
En chino y en japonés
En inglés o en castellano

El japonés le contaba
Que estaba acá varios años
que le había tocado vivir
miserias y desengaños.

Y cuando el japonés se callaba
El buen chinito le decía
Hablando muy moderado
Lo que él ahora quería

Mucho aloz y mucho poloto
Chinito quelel comel
Pelo cuánto dinelo costal.
chino nunca podel sabel


Una mañana temprano
Salió el chino de su casa
Y se encontró una chilena
Que paseaba por la plaza.

-¡Señolita, buenos lias!-
Mi sel un caballelo
¿Podel decil donde quela
Casa pa coltal el pelo?


La chilena le respondió
Con ninguna altanería
“si quieres cortarte el pelo
Debes ir a la peluquería”.

De a poco le fue explicando
Todo cuanto el chino quería
Donde estaba el supermercado
La botica y la frutería.

Él ponía mucha atención
cuanto ella le explicaba
y entre cada explicación
el chinito suspiraba.

Chinito quelel regalalte
Todito mi colazón
A mi lado podel vivil
Sin suflil ningún dolol.


Y así mientras conversaban
Se fueron enamorando
Y el chino con la chilena
Se terminaron casando.

Y sucede que la dama esa
Era mi propia vecina
Y el chino se vino a vivir
A la casa de la esquina.

A un chino que vino de China
Ahora tengo de vecino
Que ya nunca come arroz:
Se lo pasa tomando vino.

Bertoldo Herrera Gitterman
27 04 20
 
EL CHINO, MI VECINO

Un chino viajó cierta vez
Colgándose de un avión
Acá se encontró un japonés
Que venía de Japón.

El japonés era muy educado
Y a su casa lo invitó
Por lo mal que había viajado
¡Menos mal que no se soltó!

Conversaron un buen rato
Con señas así con la mano
En chino y en japonés
En inglés o en castellano

El japonés le contaba
Que estaba acá varios años
que le había tocado vivir
miserias y desengaños.

Y cuando el japonés se callaba
El buen chinito le decía
Hablando muy moderado
Lo que él ahora quería

Mucho aloz y mucho poloto
Chinito quelel comel
Pelo cuánto dinelo costal.
chino nunca podel sabel


Una mañana temprano
Salió el chino de su casa
Y se encontró una chilena
Que paseaba por la plaza.

-¡Señolita, buenos lias!-
Mi sel un caballelo
¿Podel decil donde quela
Casa pa coltal el pelo?


La chilena le respondió
Con ninguna altanería
“si quieres cortarte el pelo
Debes ir a la peluquería”.

De a poco le fue explicando
Todo cuanto el chino quería
Donde estaba el supermercado
La botica y la frutería.

Él ponía mucha atención
cuanto ella le explicaba
y entre cada explicación
el chinito suspiraba.

Chinito quelel regalalte
Todito mi colazón
A mi lado podel vivil
Sin suflil ningún dolol.


Y así mientras conversaban
Se fueron enamorando
Y el chino con la chilena
Se terminaron casando.

Y sucede que la dama esa
Era mi propia vecina
Y el chino se vino a vivir
A la casa de la esquina.

A un chino que vino de China
Ahora tengo de vecino
Que ya nunca come arroz:
Se lo pasa tomando vino.

Bertoldo Herrera Gitterman
27 04 20
Una bonita historia infantil que podría ser llevada a la radio.
Feliz Navidad.

Saludos
 
Una bonita historia infantil que podría ser llevada a la radio.
Feliz Navidad.
Saludos

Hola Alde.
Leí por ahí, que existe una radio y que nadie se debe negar si algún poema va hacia allá.
Pero sólo se quedó en eso, nunca más ha vuelto a ser mencionada.
Algo ocurrió que voy a menos. Hay menos lectores en mi poesía.
 
EL CHINO, MI VECINO

Un chino viajó cierta vez
Colgándose de un avión
Acá se encontró un japonés
Que venía de Japón.

El japonés era muy educado
Y a su casa lo invitó
Por lo mal que había viajado
¡Menos mal que no se soltó!

Conversaron un buen rato
Con señas así con la mano
En chino y en japonés
En inglés o en castellano

El japonés le contaba
Que estaba acá varios años
que le había tocado vivir
miserias y desengaños.

Y cuando el japonés se callaba
El buen chinito le decía
Hablando muy moderado
Lo que él ahora quería

Mucho aloz y mucho poloto
Chinito quelel comel
Pelo cuánto dinelo costal.
chino nunca podel sabel


Una mañana temprano
Salió el chino de su casa
Y se encontró una chilena
Que paseaba por la plaza.

-¡Señolita, buenos lias!-
Mi sel un caballelo
¿Podel decil donde quela
Casa pa coltal el pelo?


La chilena le respondió
Con ninguna altanería
“si quieres cortarte el pelo
Debes ir a la peluquería”.

De a poco le fue explicando
Todo cuanto el chino quería
Donde estaba el supermercado
La botica y la frutería.

Él ponía mucha atención
cuanto ella le explicaba
y entre cada explicación
el chinito suspiraba.

Chinito quelel regalalte
Todito mi colazón
A mi lado podel vivil
Sin suflil ningún dolol.


Y así mientras conversaban
Se fueron enamorando
Y el chino con la chilena
Se terminaron casando.

Y sucede que la dama esa
Era mi propia vecina
Y el chino se vino a vivir
A la casa de la esquina.

A un chino que vino de China
Ahora tengo de vecino
Que ya nunca come arroz:
Se lo pasa tomando vino.

Bertoldo Herrera Gitterman
27 04 20

Nos presentas, Beache, una historia muy entretenida. No creo que nuestro amigo chino extrañe mucho el arroz, ya que se casó con una bella chilena y se la pasa disfrutando de los mejores vinos (y supongo que algunos traguitos de pisco también).

Abrazos y feliz año.
 
Última edición:
Nos presentas, Beache, una historia muy entretenida. No creo que nuestro amigo chino extrañe mucho el arroz, ya que se casó con una bella chilena y se la pasa disfrutando de los mejores vinos (y supongo que algunos traguitos de pisco también).

Pues, uno de los dichos más sabios, de tantos que existen: "A donde fueres, haz lo que vieres"
Muchas gracias, Poeta, por venir a comentar. Tu visita siempre será muy importante y bienvenida
 
EL CHINO, MI VECINO

Un chino viajó cierta vez
Colgándose de un avión
Acá se encontró un japonés
Que venía de Japón.

El japonés era muy educado
Y a su casa lo invitó
Por lo mal que había viajado
¡Menos mal que no se soltó!

Conversaron un buen rato
Con señas así con la mano
En chino y en japonés
En inglés o en castellano

El japonés le contaba
Que estaba acá varios años
que le había tocado vivir
miserias y desengaños.

Y cuando el japonés se callaba
El buen chinito le decía
Hablando muy moderado
Lo que él ahora quería

Mucho aloz y mucho poloto
Chinito quelel comel
Pelo cuánto dinelo costal.
chino nunca podel sabel


Una mañana temprano
Salió el chino de su casa
Y se encontró una chilena
Que paseaba por la plaza.

-¡Señolita, buenos lias!-
Mi sel un caballelo
¿Podel decil donde quela
Casa pa coltal el pelo?


La chilena le respondió
Con ninguna altanería
“si quieres cortarte el pelo
Debes ir a la peluquería”.

De a poco le fue explicando
Todo cuanto el chino quería
Donde estaba el supermercado
La botica y la frutería.

Él ponía mucha atención
cuanto ella le explicaba
y entre cada explicación
el chinito suspiraba.

Chinito quelel regalalte
Todito mi colazón
A mi lado podel vivil
Sin suflil ningún dolol.


Y así mientras conversaban
Se fueron enamorando
Y el chino con la chilena
Se terminaron casando.

Y sucede que la dama esa
Era mi propia vecina
Y el chino se vino a vivir
A la casa de la esquina.

A un chino que vino de China
Ahora tengo de vecino
Que ya nunca come arroz:
Se lo pasa tomando vino.

Bertoldo Herrera Gitterman
27 04 20
Me ha encantado el relato del chino, jajsjsj, me recordó a Yuhui jajasjasjas, este chinito era inteligente se enamoró de una chilena, además dejó el arroz y eligió el buen vino chileno, saluditos Patagónicos, hasta tu tierra de gente valiente. Ecos
 
Me ha encantado el relato del chino, jajsjsj, me recordó a Yuhui jajasjasjas, este chinito era inteligente se enamoró de una chilena, además dejó el arroz y eligió el buen vino chileno, saluditos Patagónicos, hasta tu tierra de gente valiente. Ecos

Pues, algún parentesco debe haber.
Algún día le preguntaré a mi vecino directamente. Lo cierto es que hoy por hoy, ni su nombre se lo sé.
 
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