Pisabas la arena
Y el tacto en tus pies descalzos
Era como el del caramelo
Y observabas tus huellas con recelo,
No fuese que la forma de un fantasma
A tu sombra la siguiera
Para darle una sorpresa.
Tus manos el cubo llenaban
Para luego formar un castillo
Que incluso
Una duquesa envidiara,
Con almenas que tocasen
El azul del firmamento.
De arena,
con montones de arena,
Los pasillos creabas
Y con agua los regabas.
Aplastabas, dabas forma,
Queriendo construir
Una atalaya
Desde donde mirar
Como las gaviotas
planeaban y aterrizaban.
Tu pelo el aire movía
Con evidente embeleso,
Como algas de oro puro
Que habían salido
Del mar profundo
A manifestar
el reinado de la inocencia
En un día de plácido verano.
Y me mirabas,
Con evidente orgullo,
De la obra realizada,
Aunque miedo tenías
De las traicioneras olas
Que hacia ti se acercaban
Deseando tragarse
Tu mansión idealizada.
“No tengas miedo, mi niña.
Si el mar ansioso se traga
Tu palacio de arena y sal,
No le culpes por tal hecho;
No lo ha podido evitar".
"Quería algo tan bonito
En su interior tocar,
Algo que le recordase
Lo que tus manos de sirena
Pueden crear;
Así, en las noches de luna,
Rememorar
La calidez de tus dedos,
Que sobre la playa,
Vida a la ilusión dieron”.
Y el tacto en tus pies descalzos
Era como el del caramelo
Y observabas tus huellas con recelo,
No fuese que la forma de un fantasma
A tu sombra la siguiera
Para darle una sorpresa.
Tus manos el cubo llenaban
Para luego formar un castillo
Que incluso
Una duquesa envidiara,
Con almenas que tocasen
El azul del firmamento.
De arena,
con montones de arena,
Los pasillos creabas
Y con agua los regabas.
Aplastabas, dabas forma,
Queriendo construir
Una atalaya
Desde donde mirar
Como las gaviotas
planeaban y aterrizaban.
Tu pelo el aire movía
Con evidente embeleso,
Como algas de oro puro
Que habían salido
Del mar profundo
A manifestar
el reinado de la inocencia
En un día de plácido verano.
Y me mirabas,
Con evidente orgullo,
De la obra realizada,
Aunque miedo tenías
De las traicioneras olas
Que hacia ti se acercaban
Deseando tragarse
Tu mansión idealizada.
“No tengas miedo, mi niña.
Si el mar ansioso se traga
Tu palacio de arena y sal,
No le culpes por tal hecho;
No lo ha podido evitar".
"Quería algo tan bonito
En su interior tocar,
Algo que le recordase
Lo que tus manos de sirena
Pueden crear;
Así, en las noches de luna,
Rememorar
La calidez de tus dedos,
Que sobre la playa,
Vida a la ilusión dieron”.