Antonio
Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica
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Moderador enseñante
Poco antes de que los días fueran amargos y las noches eternas, mi vida transcurría entre días de leche y miel, de luz y color y aromas a rosas.
Mis padres, todas las tardes me llevaban al viejo carrusel en largas caminatas, hasta aquella plataforma rotatoria de madera y a la que con la ayuda de un mozo que no paraba de bajar y subir del carrusel en marcha, lograba llevarme hasta un caballito de madera donde los sueños me transportaban por verdes praderas donde trotaba veloz a lomos de un blanco corcel. Ahora a través de la ventana, veo aquel mozo ya entrado en años, subir a los niños al carrusel, sin el continuo bajar y subir al tiovivo que le caracterizaba y escucho esa repetitiva melodía llegar entre bellos y lejanos recuerdos, transportándome los sueños hasta aquellos paseos de mi niñez, paladeando con la mente cada uno de los pasos entre mi casa y el viejo carrusel, mientras un inmóvil cuerpo, yace encima de mi inseparable compañera de cuarto.
Su imagen transporta a los tiempos lejanos
de aquellos momentos de trotes discretos
alzando a caballos a barras sujetos
y a barras sujetan pequeños sus manos.
Con giros continuos alegres y ufanos
los niños galopan veloces e inquietos
y al viento lanzando pueriles secretos
gozosos cabalgan en potros mundanos.
La vida que corre con fin natural,
nos lleva sus vueltas cual fiel carrusel
comienza deprisa parando al final
y sigue girando sujeto al corcel
sabiendo que nada será ya inmortal,
el hombre que quiso volver a doncel.
Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
26-9-2016
Mis padres, todas las tardes me llevaban al viejo carrusel en largas caminatas, hasta aquella plataforma rotatoria de madera y a la que con la ayuda de un mozo que no paraba de bajar y subir del carrusel en marcha, lograba llevarme hasta un caballito de madera donde los sueños me transportaban por verdes praderas donde trotaba veloz a lomos de un blanco corcel. Ahora a través de la ventana, veo aquel mozo ya entrado en años, subir a los niños al carrusel, sin el continuo bajar y subir al tiovivo que le caracterizaba y escucho esa repetitiva melodía llegar entre bellos y lejanos recuerdos, transportándome los sueños hasta aquellos paseos de mi niñez, paladeando con la mente cada uno de los pasos entre mi casa y el viejo carrusel, mientras un inmóvil cuerpo, yace encima de mi inseparable compañera de cuarto.
Su imagen transporta a los tiempos lejanos
de aquellos momentos de trotes discretos
alzando a caballos a barras sujetos
y a barras sujetan pequeños sus manos.
Con giros continuos alegres y ufanos
los niños galopan veloces e inquietos
y al viento lanzando pueriles secretos
gozosos cabalgan en potros mundanos.
La vida que corre con fin natural,
nos lleva sus vueltas cual fiel carrusel
comienza deprisa parando al final
y sigue girando sujeto al corcel
sabiendo que nada será ya inmortal,
el hombre que quiso volver a doncel.
Antonio Nieto Bruna
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26-9-2016
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