Cuentista
Silencio, un cuento.
EL CANDIL EXTINGUIDO
Tan sola, sin quererlo
tan solo en un recuerdo, vives tú
silencio habita en mi castillo
rotundo el abrazo, se alejó él.
Diosa expuesta de osamenta, lúgubre flaca, ¡enjuta!
Habla paranoia en fantasmal anatomía; murmura al menos
trae al céfiro más leve, y en tus huesos escuchar
dime, demacrada espectral, ¿dónde yace el del sepulcro?
Acércate, abrázame eterna muerte, susúrrale a mi oído hasta donde lo llevaste.
Asomada a las piedras del castillo cual tinieblan mi alcoba
beso el aire que aún lo guarda, y a los bailes de la llama en candelabro
les susurro, a la flama lo susurro.
Reina del silencio, amante sin pulso, contesta, ¿a qué reino lo entregaste?
Tal vez tras tu velo, allí lo guardas sin latido.
Doce golpes a mi puerta, uvas negras, vino y velas para ti
bebe, espectral sepulturera, embriagada cual mortal ¡habla!
Lo guardaste para ti.
Tras ciriales y fanales de inmenso claro, queman las llamas
así arde en el pecho mi abrasado corazón
ahora imploro, cruel vigía, envidiosa forastera, responde
muéstrame el infierno si allí lo ocultas ¡muéstrame al infierno!
Abre las mazmorras y su horror me alcance
¡Lo imploro! Cuéntale a los mares funerarios si no a mí, donde yace
señora muerte o guadiana de cenizas, despierta y ven a mí
ven alada o en macabro caminar, en raíces o rizomas
allana mi morada y dímelo.
La muerte contestó, resurgida entre cirios apestosos.
-Cruza el umbral que ya has cruzado y mira-.
Telarañas emergieron, polvo y silencio, candelabros extinguidos,
todo fue cayendo. En sus manos vio ahora a las ceras consumidas
del candil jamás prendido...
“...Y allí, sobre la alcoba carcomida
yacían dos cuerpos abrazados
convertidos en pálidos esqueletos
y aún en un último abrazo unidos
coronados, con flores secas”.
"Cuentista 2026".