susoermida
Poeta recién llegado
Estoy harto, casi cansado, casi tendido en la indolencia
del sentir sin sentir.
Estoy hecho de explicaciones para solucionar mi vida;
palabras llenas de flores; pensamientos difuntos
que circulan libremente y sin crítica por la sentinas
insensibles que pueblan las fatigados hierros
de esta vida que consumo como trigo despiadado,
confuso y lleno de hambre.
Pasa mi manufacturada vida como un trueque de sensaciones
que acumulo pacientemente. Puertos donde mis pensamientos
atracan y se hunden sobre viejas aguas.
Desvencijados buques gobiernan mi ruta sobre viejas
aguas llenas siempre de viejas intenciones, de invencibles
escombros y normas que no cumplo; de sombríos pensamientos
que van cayendo como volutas que gobiernan la espesa capa
de esta piel llena de relámpagos que no concluyen:
tardíos gestos de una empresa que acongoja este puñetero mercado
de mi vida y de mi sentir.
Por las noches, cuando voy necesariamente al cansancio
que me llama desde su espeso sentir, llevo el bagaje
de la memoria lleno de ruidos sin discernir. Apoyo mí
cabeza sobre la corriente seca de la almohada y se abren
puertas y se abren calles y se abren sueños que no entiendo.
Allí transcurro en duermevelas que cantan vivencias moribundas
sobre la espuma del día que ya pasó.
Son gestos pasados que no admiten arreglo.
Fuegos y silencios y gritos materiales.
Es una vida en sueños que viví sin vivir y son sueños
que no se donde los viví.
Soluciono mis improntas con disculpas y con las intenciones
llenas de ataúdes que son sementeras para el día siguiente.
Así me soluciono.
Así explico y circulo las sensaciones de mi vida.
Canto desde gargantas y voces roncas, a menudo
llenas de virtuales intenciones y busco explicaciones,
conversaciones, argumentos que me expliquen donde esta el poeta.
Donde está el yunque de la palabra que debería cambiarnos.
Donde está la mirada del niño asesinado por hombres
llenos de monedas para un mundo mejor, según ellos; según los adultos.
Donde está la parte que me corresponde y que es pregunta:
follaje, espesura, canal, palabra, bala, intención.
Escribo esto porque el espanto desmesuró las cuencas
de estos mis ojos palpitados, trémulos, desorientados.
Solo ven el fondo oscuro del largo pozo donde caeré
como una estrella que pierde su ardiente vital.
Y así y de esa forma sabré como se apaga mi sed.
Esta sed que gobiernan dos dioses uno perturbado en el mal,
otro que me dejó aquí solo para encontrar no sé lo qué.
del sentir sin sentir.
Estoy hecho de explicaciones para solucionar mi vida;
palabras llenas de flores; pensamientos difuntos
que circulan libremente y sin crítica por la sentinas
insensibles que pueblan las fatigados hierros
de esta vida que consumo como trigo despiadado,
confuso y lleno de hambre.
Pasa mi manufacturada vida como un trueque de sensaciones
que acumulo pacientemente. Puertos donde mis pensamientos
atracan y se hunden sobre viejas aguas.
Desvencijados buques gobiernan mi ruta sobre viejas
aguas llenas siempre de viejas intenciones, de invencibles
escombros y normas que no cumplo; de sombríos pensamientos
que van cayendo como volutas que gobiernan la espesa capa
de esta piel llena de relámpagos que no concluyen:
tardíos gestos de una empresa que acongoja este puñetero mercado
de mi vida y de mi sentir.
Por las noches, cuando voy necesariamente al cansancio
que me llama desde su espeso sentir, llevo el bagaje
de la memoria lleno de ruidos sin discernir. Apoyo mí
cabeza sobre la corriente seca de la almohada y se abren
puertas y se abren calles y se abren sueños que no entiendo.
Allí transcurro en duermevelas que cantan vivencias moribundas
sobre la espuma del día que ya pasó.
Son gestos pasados que no admiten arreglo.
Fuegos y silencios y gritos materiales.
Es una vida en sueños que viví sin vivir y son sueños
que no se donde los viví.
Soluciono mis improntas con disculpas y con las intenciones
llenas de ataúdes que son sementeras para el día siguiente.
Así me soluciono.
Así explico y circulo las sensaciones de mi vida.
Canto desde gargantas y voces roncas, a menudo
llenas de virtuales intenciones y busco explicaciones,
conversaciones, argumentos que me expliquen donde esta el poeta.
Donde está el yunque de la palabra que debería cambiarnos.
Donde está la mirada del niño asesinado por hombres
llenos de monedas para un mundo mejor, según ellos; según los adultos.
Donde está la parte que me corresponde y que es pregunta:
follaje, espesura, canal, palabra, bala, intención.
Escribo esto porque el espanto desmesuró las cuencas
de estos mis ojos palpitados, trémulos, desorientados.
Solo ven el fondo oscuro del largo pozo donde caeré
como una estrella que pierde su ardiente vital.
Y así y de esa forma sabré como se apaga mi sed.
Esta sed que gobiernan dos dioses uno perturbado en el mal,
otro que me dejó aquí solo para encontrar no sé lo qué.