soledadtranseunte
Poeta recién llegado
¡Almas abstemias, bebamos!
Aguarda, amada mía, subyugado
libero al estrépito del ocaso:
ando errante y exento de fracaso,
en el bulevar me he regocijado.
Me mudo al sigiloso acantilado
donde las almas sobrias dan abrazo
y lánguidamente voy paso a paso
por el chopo en que voy ajetreado.
Ansío verte desde la avenida,
deseo atravesarte la mirada,
quiero libarte toda sin premura.
Encontré un ente atónito y erguido,
una sombría ánima inmaculada.
¡Alma de ciprés vestida en locura!
Aguarda, amada mía, subyugado
libero al estrépito del ocaso:
ando errante y exento de fracaso,
en el bulevar me he regocijado.
Me mudo al sigiloso acantilado
donde las almas sobrias dan abrazo
y lánguidamente voy paso a paso
por el chopo en que voy ajetreado.
Ansío verte desde la avenida,
deseo atravesarte la mirada,
quiero libarte toda sin premura.
Encontré un ente atónito y erguido,
una sombría ánima inmaculada.
¡Alma de ciprés vestida en locura!
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