Cuentista
Silencio, un cuento.
EL BESO
Esta llama quebradiza, de candela vela huraña
es agrado en mi desvelo de un recuerdo que repelo,
en la lumbre vaporosa de nerviosa danza hermosa
ahora escribo si describo, ¡Sin perder palabra alguna!
Aquel sueño que me apoca, y arderá de boca en boca
no fue más, ni mucho menos ¡Pesadilla!, creo al menos.
Créanme que yo no miento cuando digo lo que cuento,
con mi pluma escribiré lo que fue mi último aliento,
cierto rostro celestial, se acercó para besarme
y su beso fue letal, ¡Consiguiendo perturbarme!
Avisándome pues cual, con sus labios me previno
en un canto serafín con palabras ella dijo:
Este beso acibarado en tu ensueño inesperado
es mi aliento, mi alimento, que a la vida le he robado,
criatura, ser mortal, ¡Soy tu muerte, y vengo a verte!
¡Es un sueño, ya lo sé!, dije en alza, pues me alcé
no es posible tal maldad, en materia tan hermosa,
querubín o ángel celeste.
Soy un ángel, pues bien dices, ¡Un guerrero a cuál más fuerte!
Te confunde mi lindeza, soy tu arcángel de la muerte
al galope desbocado luzco parca del infierno
que aporrea ferozmente a las puertas del averno,
tu presencia se protesta en las ascuas del abismo
cuales almas moribundas arden y arden con cinismo.
¡Atrás!, ¡Bella, bestia o sueño!, ¡Pesadilla en flor beleño!
Pernicioso ser o engendro, ánima de ofusca esencia
no atormentes alma en llaga, ¡clamo y ruego, tu clemencia!
Torna hogaño a las tinieblas de aguaceros y galernas
muda en humo, tufo o tizne, vuela y vete,
alza ya, al alcor de tu venida, que no quiero, ni pedí.
¡Basta!, ¡Basta!, ser terrestre, frágil eres, carne y hueso
de una osada intrepidez por querer purgar mi beso
¡Calla ahora!, ser inerte, mi guadaña clama muerte
en efluvio de ira en llama, en el fuego del averno
centinelas bisbisean aclamando entre la sombra,
que profanes... nuestro reino.
“Cuentista” 2014
Esta llama quebradiza, de candela vela huraña
es agrado en mi desvelo de un recuerdo que repelo,
en la lumbre vaporosa de nerviosa danza hermosa
ahora escribo si describo, ¡Sin perder palabra alguna!
Aquel sueño que me apoca, y arderá de boca en boca
no fue más, ni mucho menos ¡Pesadilla!, creo al menos.
Créanme que yo no miento cuando digo lo que cuento,
con mi pluma escribiré lo que fue mi último aliento,
cierto rostro celestial, se acercó para besarme
y su beso fue letal, ¡Consiguiendo perturbarme!
Avisándome pues cual, con sus labios me previno
en un canto serafín con palabras ella dijo:
Este beso acibarado en tu ensueño inesperado
es mi aliento, mi alimento, que a la vida le he robado,
criatura, ser mortal, ¡Soy tu muerte, y vengo a verte!
¡Es un sueño, ya lo sé!, dije en alza, pues me alcé
no es posible tal maldad, en materia tan hermosa,
querubín o ángel celeste.
Soy un ángel, pues bien dices, ¡Un guerrero a cuál más fuerte!
Te confunde mi lindeza, soy tu arcángel de la muerte
al galope desbocado luzco parca del infierno
que aporrea ferozmente a las puertas del averno,
tu presencia se protesta en las ascuas del abismo
cuales almas moribundas arden y arden con cinismo.
¡Atrás!, ¡Bella, bestia o sueño!, ¡Pesadilla en flor beleño!
Pernicioso ser o engendro, ánima de ofusca esencia
no atormentes alma en llaga, ¡clamo y ruego, tu clemencia!
Torna hogaño a las tinieblas de aguaceros y galernas
muda en humo, tufo o tizne, vuela y vete,
alza ya, al alcor de tu venida, que no quiero, ni pedí.
¡Basta!, ¡Basta!, ser terrestre, frágil eres, carne y hueso
de una osada intrepidez por querer purgar mi beso
¡Calla ahora!, ser inerte, mi guadaña clama muerte
en efluvio de ira en llama, en el fuego del averno
centinelas bisbisean aclamando entre la sombra,
que profanes... nuestro reino.
“Cuentista” 2014