Jcmch
Poeta veterano en el portal.
Cuan lejos estaban mis ojos de la luz.
Escuchaba a los lejos los rumores del progreso.
A mis manos solo llegaba el pan de la miseria.
Un sorbo de suplicios y demoras eran mis días en la Tierra.
Aun veo como caían las sobras del mundo en mi camino.
La orquesta de la muerte cantando sus sinfonías pragmáticas.
¿Quién hizo a los humanos? ¿Fue acaso el dios del Génesis?
¿Y es que ese Dios no se supone que sea perfecto?
No lo parece, viendo el torbellino de desgracias de su creación.
Es la noche la dama del mundo.
Donde salen a relucir las deidades corruptas del cielo terrenal.
Un beso de sueños y delirios; aun un suave murmullo de tristeza.
Las hadas orbitan la memoria de mi tiempo...
aquel roce oculto que baña de fascinación los sentidos.
Unas pequeñas musas que se ciernen entre las soledades
que evocan el pasado y las glorias del sereno universo.
Mis ojos reflejan los humos negros la desdicha del despertar.
Es el aire que mis pulmones antojan verter en mi sangre
una contaminación de pestes humanas que revolotea en mi ser.
¿Cuál es el Dios de los mendigos y las prostitutas?
¿Cuál es la Biblia del drogadicto y el travestido?
Son solo suspiros de la noche que se cuelan en mis ojos.
Cenizas del momento negro de mis parientes.
La lluvia bautiza las calles en ráfagas pertinaces.
El agua diluye la tristeza en una imagen terrible de soledad y miedo.
Las sombras de los seres perdidos, solitarias e inmóviles,
parecen llorar en silencio y su silencio invade la bruma calida.
Ahh mis pasos lentamente se alejan
con un suave y doloroso sonido que se esfuma en las tinieblas.
Con un beso se despide la magia del suspenso.
Los hechizos sagrados de la ignominia.
Las hadas dulces de la ciudad en ruinas.
Un sorbo de realidad que consume mi alma hasta su medula
y convierte en desdicha mi esperanza.
Escuchaba a los lejos los rumores del progreso.
A mis manos solo llegaba el pan de la miseria.
Un sorbo de suplicios y demoras eran mis días en la Tierra.
Aun veo como caían las sobras del mundo en mi camino.
La orquesta de la muerte cantando sus sinfonías pragmáticas.
¿Quién hizo a los humanos? ¿Fue acaso el dios del Génesis?
¿Y es que ese Dios no se supone que sea perfecto?
No lo parece, viendo el torbellino de desgracias de su creación.
Es la noche la dama del mundo.
Donde salen a relucir las deidades corruptas del cielo terrenal.
Un beso de sueños y delirios; aun un suave murmullo de tristeza.
Las hadas orbitan la memoria de mi tiempo...
aquel roce oculto que baña de fascinación los sentidos.
Unas pequeñas musas que se ciernen entre las soledades
que evocan el pasado y las glorias del sereno universo.
Mis ojos reflejan los humos negros la desdicha del despertar.
Es el aire que mis pulmones antojan verter en mi sangre
una contaminación de pestes humanas que revolotea en mi ser.
¿Cuál es el Dios de los mendigos y las prostitutas?
¿Cuál es la Biblia del drogadicto y el travestido?
Son solo suspiros de la noche que se cuelan en mis ojos.
Cenizas del momento negro de mis parientes.
La lluvia bautiza las calles en ráfagas pertinaces.
El agua diluye la tristeza en una imagen terrible de soledad y miedo.
Las sombras de los seres perdidos, solitarias e inmóviles,
parecen llorar en silencio y su silencio invade la bruma calida.
Ahh mis pasos lentamente se alejan
con un suave y doloroso sonido que se esfuma en las tinieblas.
Con un beso se despide la magia del suspenso.
Los hechizos sagrados de la ignominia.
Las hadas dulces de la ciudad en ruinas.
Un sorbo de realidad que consume mi alma hasta su medula
y convierte en desdicha mi esperanza.