EL AZAR Y LA GRANDEZA
Qué solemnidad la del roble
cuando es hendido por el rayo
Sus deseos de ser barco o ataúd
quedan disueltos por la crueldad del azar
Sólo la roca llora con desconsuelo
la pérdida de su sombra
y algún nido de petirrojo se arroja
con valentía
a las llamas furibundas.
La muerte innoble del roble
es un asunto de azar
como la torpe mirada tuya
que ayer me alcanzó en el parque
He soltado las amarras
y me he lanzado al vacío
contemplo con inusitado horror
los tejados y las ramas de ciruelo
a punto de primavera.
Lejano navega ya Caronte
de nuevo ha ignorado mi presencia
Habré de esperar una nueva partida
y no tengo otra camisa que ponerme
Acuden presurosas las doncellas
a la fuente de aguas cariciosas
a disputar a los frágiles gorriones
las gotas donde se reflejan sus rostros.
Las bicicletas golpean con ritmo ciego
los silencios de las azules madrugadas
Esperan confiadas ser canción de pentagrama
ser un objeto de culto
ser música que el aire lleve
ser el mueble apolillado
donde aniden las carcomas
o un árbol con vocación de piano
ser como aspiración máxima
la chatarra canora que convoque
a los mirlos y a las alondras
La grandeza de ser deshecho y orín
pergamino del más codiciado códice
roca en la que en su seno late
la más excelsa madonna
todo es cuestión de azar.
Qué solemnidad la del roble
cuando es hendido por el rayo
Sus deseos de ser barco o ataúd
quedan disueltos por la crueldad del azar
Sólo la roca llora con desconsuelo
la pérdida de su sombra
y algún nido de petirrojo se arroja
con valentía
a las llamas furibundas.
La muerte innoble del roble
es un asunto de azar
como la torpe mirada tuya
que ayer me alcanzó en el parque
He soltado las amarras
y me he lanzado al vacío
contemplo con inusitado horror
los tejados y las ramas de ciruelo
a punto de primavera.
Lejano navega ya Caronte
de nuevo ha ignorado mi presencia
Habré de esperar una nueva partida
y no tengo otra camisa que ponerme
Acuden presurosas las doncellas
a la fuente de aguas cariciosas
a disputar a los frágiles gorriones
las gotas donde se reflejan sus rostros.
Las bicicletas golpean con ritmo ciego
los silencios de las azules madrugadas
Esperan confiadas ser canción de pentagrama
ser un objeto de culto
ser música que el aire lleve
ser el mueble apolillado
donde aniden las carcomas
o un árbol con vocación de piano
ser como aspiración máxima
la chatarra canora que convoque
a los mirlos y a las alondras
La grandeza de ser deshecho y orín
pergamino del más codiciado códice
roca en la que en su seno late
la más excelsa madonna
todo es cuestión de azar.
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