Estrella Cabrera
Poeta adicto al portal
¿Alguna vez os habéis visto el aura? Yo sí. Ha pasado tiempo pero lo recuerdo como si fuera ayer. No lo he contado a mucha gente, sé que estas cosas no se las puedes contar a cualquiera. Te toman por loca, o por fantasiosa. A mí, fantasía e imaginación me sobran, pero ésto no es algo que me inventé o soñé. Estoy tan segura de lo que ví que si tuviera que poner la mano en el fuego para demostrarlo, la pondría, y, en todo caso, me dá igual lo que piensen, yo sé que no estoy loca y que ni estaba soñando ni alucinando.
Empezó una noche, en casa, después de cenar. Fuí al cuarto de baño, me lavé los dientes y cuando me estaba cepillando el pelo, de pronto ví algo que me llamó la atención, pensé que había caído una pelusa de polvo de lo alto del mueble del espejo, pero no, seguí peinándome y entonces me dí cuenta de lo que era: un hilo de luz me rodeaba las manos y seguía todos mis movimientos. Era como una luz de neón blanca que tenía casi pegada a mis dedos, a mis manos, a uno o dos centímetros sin llegar a rozar mi piel, pero iba y venía según mis movimientos. Era luz, sin más, como un finísimo fluorescente sin carcasa. Fuí al comedor y le dije a m marido: "¡Mira! ¿No lo ves?" Pero él no podía verlo. Sólo yo. Al principio no me tomó demasiado en serio, decía que estaba alucinando. Yo estaba, entre sorprendida y entusiasmada, porque cuando movía las manos, veía aquella luz que me seguía y se paraba justo cuando yo lo hacía.Pero estaba ahí todo el tiempo.
Durante los tres días siguientes estuve viendo aquella luz que, entre otras cosas, me hacía sentir bien. Sólo se lo dije a otra persona, un amigo. Yo estaba en cualquier sitio, por ejemplo, sentada en la barra de un bar, y me estaba viendo la luz, y me envolvía por completo. Donde más brillante y luminosa la veía era alrededor de mis manos y mis dedos, pero la luz estaba en torno a todo mi cuerpo.
Una persona muy especial me dijo que eso que estaba viendo era el aura, nuestra propia energía, que es lo que somos, al fin y al cabo,y lo que nos mueve. El último día en que pude verla, era de color azul intenso. Ya no era blanca. Sinceramente, nunca he sabido porqué la ví, si fué por algún motivo especial que aún desconozco, lo único que sé es que después de aquello, ahora tengo bien claro que somos pura energía,y nadie podrá negármelo.
Empezó una noche, en casa, después de cenar. Fuí al cuarto de baño, me lavé los dientes y cuando me estaba cepillando el pelo, de pronto ví algo que me llamó la atención, pensé que había caído una pelusa de polvo de lo alto del mueble del espejo, pero no, seguí peinándome y entonces me dí cuenta de lo que era: un hilo de luz me rodeaba las manos y seguía todos mis movimientos. Era como una luz de neón blanca que tenía casi pegada a mis dedos, a mis manos, a uno o dos centímetros sin llegar a rozar mi piel, pero iba y venía según mis movimientos. Era luz, sin más, como un finísimo fluorescente sin carcasa. Fuí al comedor y le dije a m marido: "¡Mira! ¿No lo ves?" Pero él no podía verlo. Sólo yo. Al principio no me tomó demasiado en serio, decía que estaba alucinando. Yo estaba, entre sorprendida y entusiasmada, porque cuando movía las manos, veía aquella luz que me seguía y se paraba justo cuando yo lo hacía.Pero estaba ahí todo el tiempo.
Durante los tres días siguientes estuve viendo aquella luz que, entre otras cosas, me hacía sentir bien. Sólo se lo dije a otra persona, un amigo. Yo estaba en cualquier sitio, por ejemplo, sentada en la barra de un bar, y me estaba viendo la luz, y me envolvía por completo. Donde más brillante y luminosa la veía era alrededor de mis manos y mis dedos, pero la luz estaba en torno a todo mi cuerpo.
Una persona muy especial me dijo que eso que estaba viendo era el aura, nuestra propia energía, que es lo que somos, al fin y al cabo,y lo que nos mueve. El último día en que pude verla, era de color azul intenso. Ya no era blanca. Sinceramente, nunca he sabido porqué la ví, si fué por algún motivo especial que aún desconozco, lo único que sé es que después de aquello, ahora tengo bien claro que somos pura energía,y nadie podrá negármelo.