Asklepios
Incinerando envidias
Su trama, siempre conspira poderosa. Sin descanso se mantiene ahí agazapada, queriéndose abrir, en lo posible, a todolo inimaginable, a los sueños nunca ausentes, a los que aún están y a los por venir.
Por principio es negada la lentitud en su misión y así, con violenta frescura y un ritmo de velocidades extremas, surge repentina ante la incredulidad humana a la que interrumpe y estremece. Se inspira inexplicable para exhalarla extendida al cruzar la supuesta puerta que nuestra razón tiene.
Su potencia, tan espectacular como breve, procura instalar el caos en la razón, y así aparece en los primeros instantes más, aunque parezca mentira,- pues el asombro nace para morir enseguida-, toda inquietud se anula al momento. Tal y como llegó.
Es intensa la danza del asombro por su brevedad. Así ha de ser. Pero algo nos deja que se pasea entre nosotros por siempre para que pueda ser ser recuperado a modo de recuerdo a voluntad.
Por principio es negada la lentitud en su misión y así, con violenta frescura y un ritmo de velocidades extremas, surge repentina ante la incredulidad humana a la que interrumpe y estremece. Se inspira inexplicable para exhalarla extendida al cruzar la supuesta puerta que nuestra razón tiene.
Su potencia, tan espectacular como breve, procura instalar el caos en la razón, y así aparece en los primeros instantes más, aunque parezca mentira,- pues el asombro nace para morir enseguida-, toda inquietud se anula al momento. Tal y como llegó.
Es intensa la danza del asombro por su brevedad. Así ha de ser. Pero algo nos deja que se pasea entre nosotros por siempre para que pueda ser ser recuperado a modo de recuerdo a voluntad.