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El asesino del espejo

Destellos plateados de metales colisionando,
el caballero cae nuevamente ante el asesino,
ataviado de negro, como sus ojos y su alma,
envuelto por los espectros de sus condenados.

Gira su espada ágilmente por el espacio,
dibujando espirales de luz de luna en metal,
que pretende terminar enquistando en la garganta,
y que el caballero esquiva, por no morir, reacio.

En guardia, su mente dibuja sus victorias para el reino,
tantos castillos y ciudades conquistadas,
reyes, caballeros, ministros, príncipes y aldeanos,
con sus manos y su espada, por honor, todos muertos.

Recuerdos luctuosos coloreados en azul y negro,
la imagen de su familia yacidas por su enemigo,
entre su ira y distracción, entre la espada y su yugular
está su muerte, morbosa, de sonrisa putrefacta.

¿Por qué? - se preguntaba el infeliz entre gotas saladas.-
¿Quién demonios eres tú para destruir inocentes?.
El verdugo, lacerándolo con sus ojos negros dijo: "Soy tu espejo".
Y surcos rojos recorrieron cual serpiente su espada.

Brillante, muy brillante tu poema, desde esos destellos donde los recuerdos cambian de color en consonancia con esas gotas saladas.

Excelente trabajo, mis aplausos.

Un abrazo grande.
 
Felicidades, muy buen escrito, me encanto la parte de ataviado de negro y la luz de la luna reflejandose en la espada, cual si este en realidad fuera el espejo...

Si no es molestia, te invito a leer uno de mis trabajos
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/las-ruinas-de-mi-vida-parte-ii-la-ultima-cantiga.536412/

Me encantan las imágenes,
al momento de leer mi imaginación vuela
con los recursos que se me da, por eso trato de darlos
también al escribir.
Gracias por su visita.
Pasaré por sus letras de inmediato.
Saludos.​
 
Destellos plateados de metales colisionando,
el caballero cae nuevamente ante el asesino,
ataviado de negro, como sus ojos y su alma,
envuelto por los espectros de sus condenados.

Gira su espada ágilmente por el espacio,
dibujando espirales de luz de luna en metal,
que pretende terminar enquistando en la garganta,
y que el caballero esquiva, por no morir, reacio.

En guardia, su mente dibuja sus victorias para el reino,
tantos castillos y ciudades conquistadas,
reyes, caballeros, ministros, príncipes y aldeanos,
con sus manos y su espada, por honor, todos muertos.

Recuerdos luctuosos coloreados en azul y negro,
la imagen de su familia yacidas por su enemigo,
entre su ira y distracción, entre la espada y su yugular
está su muerte, morbosa, de sonrisa putrefacta.

¿Por qué? - se preguntaba el infeliz entre gotas saladas.-
¿Quién demonios eres tú para destruir inocentes?.
El verdugo, lacerándolo con sus ojos negros dijo: "Soy tu espejo".
Y surcos rojos recorrieron cual serpiente su espada.

Aparte de oscuro es muy bueno tu surrealismo Princesa, todo un poema épico tu narración. Saludos, un abrazo
 
Destellos plateados de metales colisionando,
el caballero cae nuevamente ante el asesino,
ataviado de negro, como sus ojos y su alma,
envuelto por los espectros de sus condenados.

Gira su espada ágilmente por el espacio,
dibujando espirales de luz de luna en metal,
que pretende terminar enquistando en la garganta,
y que el caballero esquiva, por no morir, reacio.

En guardia, su mente dibuja sus victorias para el reino,
tantos castillos y ciudades conquistadas,
reyes, caballeros, ministros, príncipes y aldeanos,
con sus manos y su espada, por honor, todos muertos.

Recuerdos luctuosos coloreados en azul y negro,
la imagen de su familia yacidas por su enemigo,
entre su ira y distracción, entre la espada y su yugular
está su muerte, morbosa, de sonrisa putrefacta.

¿Por qué? - se preguntaba el infeliz entre gotas saladas.-
¿Quién demonios eres tú para destruir inocentes?.
El verdugo, lacerándolo con sus ojos negros dijo: "Soy tu espejo".
Y surcos rojos recorrieron cual serpiente su espada.

La vida es sin dudas
la reina, ama, dueña y señora
de la ironía.

Hoy podemos estar arriba
mañana no sabemos.

Me recordaste el dicho de:
"Verdugo no pide clemencia jamás"
pocos lo aplican en la realidad
y admito mi culpabilidad
cuando encuentro regocijo
entre las falsas proyecciones del espejo.​
 
La vida es sin dudas
la reina, ama, dueña y señora
de la ironía.

Hoy podemos estar arriba
mañana no sabemos.

Me recordaste el dicho de:
"Verdugo no pide clemencia jamás"
pocos lo aplican en la realidad
y admito mi culpabilidad
cuando encuentro regocijo
entre las falsas proyecciones del espejo.​

Verdugo no pide clemencia
Esta dicho todo en esa frase
Porque es cierto
así es la vida
como circular
como traviesa.
 
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