urquiza
Poeta adicto al portal
Desde que el uso de razón me visitaba, el siempre quieto e impoluto se encontraba en el mismo sitio, con sus extensos brazos tocando el cielo, anidando pájaros viajeros, que veían en el, amor a la vida.
Yo siempre he creído que sus hojas, eran la seda que acariciaba mi cara al caer sobre mi rostro.
El invierno era cobijo, en ese jardín y su regazo de tronco y olor a libertad.
El árbol de mi infancia, inspiro el futuro con sus silencios llenos de vocales, que han de inundar el verdadero ser, el verdadero espíritu, la verdadera razón para que riegue en mi, la mayor esperanza, de saber vivir, entre libros y recuerdos.
Yo siempre he creído que sus hojas, eran la seda que acariciaba mi cara al caer sobre mi rostro.
El invierno era cobijo, en ese jardín y su regazo de tronco y olor a libertad.
El árbol de mi infancia, inspiro el futuro con sus silencios llenos de vocales, que han de inundar el verdadero ser, el verdadero espíritu, la verdadera razón para que riegue en mi, la mayor esperanza, de saber vivir, entre libros y recuerdos.