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El amor Fabricio

Julián Varela Navarro

Poeta recién llegado
El amor Fabricio





Fabricio escribe las esquelas con una lapicera, su postura es temible.

Se levanta de la silla.

¡Camina heroicamente!



—Fabricio, ¡te amamos! —exclama la seguidora.

—Fabricio, ¡te halagamos! —exclama el seguidor.



Fabricio es un hombre moreno, parece venir de la India.

Él deshizo el mito sobre que los hombres, rubios de ojos azules son quienes convencen más.



Fabricio tiene el poder de frotar sus brazos como las moscas sus patas.

Posarse en las cabezas del seguidor y la seguidora y vomitar en ellas.



Él deshizo el mito sobre que los hombres, rubios de ojos azules son los más amables.

Fabricio es Fabricio solamente. Él es Fabricio, Nuestro salvador.



¡Por Fabricio!, ¡el santo Fabricio!, ¡Fabricio y Goliat!

En el mundo existen los héroes y después está Fabricio.



Fabricio habla desde la Luna.

Fabricio es alto, desde la tierra se lo puede acariciar a simple vista.

Fabricio es mi número uno, Fabricio es el número favorito de todos, dónde quién está, está él.



Donde la resta está, él está sumando.

Fabricio no necesita trajes espaciales ni esas cosas de bárbaros.

Fabricio es absolutamente conservador, vive absoluto.



No se enfadará si te acercas en la noche.

Camina lento, y rápido entrégale una pluma.

Él te obsequiará su lapicera,

te hará una seña con los nudillos y luego se irá.



Si te llama desde el ascensor, no dudes en acercarte

y échale una palmada en el cráneo.

Él te dirá que no sabe tu por qué, pero que “eso sí es perfumarse”.



¡Míralo en su bicicleta, eligiendo la ruta más peligrosa de camino a la luna!



Si quieres nuevamente verlo en persona, esperarás años.

Recuerda, a Fabricio lo vemos en la luna. ¡Asómate!,

Fabricio está ahí y nos ve a todos.







- Julián Varela Navarro
 
El amor Fabricio





Fabricio escribe las esquelas con una lapicera, su postura es temible.

Se levanta de la silla.

¡Camina heroicamente!



—Fabricio, ¡te amamos! —exclama la seguidora.

—Fabricio, ¡te halagamos! —exclama el seguidor.



Fabricio es un hombre moreno, parece venir de la India.

Él deshizo el mito sobre que los hombres, rubios de ojos azules son quienes convencen más.



Fabricio tiene el poder de frotar sus brazos como las moscas sus patas.

Posarse en las cabezas del seguidor y la seguidora y vomitar en ellas.



Él deshizo el mito sobre que los hombres, rubios de ojos azules son los más amables.

Fabricio es Fabricio solamente. Él es Fabricio, Nuestro salvador.



¡Por Fabricio!, ¡el santo Fabricio!, ¡Fabricio y Goliat!

En el mundo existen los héroes y después está Fabricio.



Fabricio habla desde la Luna.

Fabricio es alto, desde la tierra se lo puede acariciar a simple vista.

Fabricio es mi número uno, Fabricio es el número favorito de todos, dónde quién está, está él.



Donde la resta está, él está sumando.

Fabricio no necesita trajes espaciales ni esas cosas de bárbaros.

Fabricio es absolutamente conservador, vive absoluto.



No se enfadará si te acercas en la noche.

Camina lento, y rápido entrégale una pluma.

Él te obsequiará su lapicera,

te hará una seña con los nudillos y luego se irá.



Si te llama desde el ascensor, no dudes en acercarte

y échale una palmada en el cráneo.

Él te dirá que no sabe tu por qué, pero que “eso sí es perfumarse”.



¡Míralo en su bicicleta, eligiendo la ruta más peligrosa de camino a la luna!



Si quieres nuevamente verlo en persona, esperarás años.

Recuerda, a Fabricio lo vemos en la luna. ¡Asómate!,

Fabricio está ahí y nos ve a todos.







- Julián Varela Navarro
La influencia y el carisma no dependen de la apariencia física sino de las acciones de una persona.

Saludos
 
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