Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Se me seca la fuente surtidora,
se avecina el desierto en mis andares,
ya no canta ni el viento en mis lugares,
el silencio se esparce aquí y ahora.
El alma se asilencia* y me atesora
un volcán con angustias malabares.
Ya no fluyen riachuelos, mis juglares,
liberando tensiones, voz canora.
No le encuentro la punta a la madeja,
me sorprenden los odios en murmullo,
mas si quiero escribirlos, perogrullo,
son tan sólo quejumbres de una vieja.
Que el cantar me retorne, su caricia
se convierte en mi anhelo y mi avaricia.