Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Agua del Mar
No solamente te quiero
mi querido y añorado amor,
formas parte
de las majestuosas cumbres
que te vieron nacer en mi interior,
con el benigno veneno del alma
que se alimenta con tu venerado espíritu,
en las palabras de los nuevos hombres;
Son los versos escritos
con los sabores de mil aromas
de las primorosas y sensuales flores,
eres la única e ingenua imagen
de las princesas que vírgenes
se ausentaban de los amores en flor,
de las imágenes suicidas
de las sirenas que buscaban
el placentero y enigmático amor,
con los frágiles recuerdos del vivir
en una aturdida y maravillosa pasión;
Eres de verdad,
la absoluta y virgen soledad
que se arremolina en los recuerdos
del sendero de los sueños,
en la marchita y voluptuosa vanidad,
eres ese pozo de agua viva y caliente
donde mis sueños y mis versos,
siempre se tropezarán,
para dormir siempre dormidos
donde no les llegue el frío, del agua del mar.
Autor: Ángel San Isidro
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