Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Ejemplo de dos ardillas
En un bosque de abedules
dos ardillas trabajaban
entre conos y ramitas
su propia cueva cavaban.
Era muy gracioso verlas
con su típica mirada
esos ojazos tan grandes
que su carita enmarcaban.
Quietas quedaron al ver
al visitante imprevisto
que por no ser invitado
en el bosque fue mal visto.
En ese mundo animal
hay reglas preestablecidas
el que no ha sido invitado
será visita perdida.
Esperaron y esperaron
que el visitante se fuera
para salir de su cueva
reanudando su tarea.
Nunca roban, nunca matan
solo cuando han de comer
se rigen por ley estricta
aunque no sepan leer.
Esos dos animalitos
como todos los del bosque
cada cual cuida su sitio
sin permitir los desbordes.
¿Por qué será que el humano
que estudia desde pequeño
no aprende que el equilibrio
es libre y no tiene dueño?
Que su derecho termina
allí donde el de otro empieza
que la ley es trabajar
que no es digna la pereza.
Destruye el hombre de prisa
la ley del ecosistema
sin importarle jamás
donde corta la cadena.
Por eso ese forastero
se detuvo a contemplar
como esas dos ardillitas
se unian al trabajar.
Mary Mura
Aprendan desde pequeños a cuidar todo lo que la naturaleza les ha regalado

En un bosque de abedules
dos ardillas trabajaban
entre conos y ramitas
su propia cueva cavaban.
Era muy gracioso verlas
con su típica mirada
esos ojazos tan grandes
que su carita enmarcaban.
Quietas quedaron al ver
al visitante imprevisto
que por no ser invitado
en el bosque fue mal visto.
En ese mundo animal
hay reglas preestablecidas
el que no ha sido invitado
será visita perdida.
Esperaron y esperaron
que el visitante se fuera
para salir de su cueva
reanudando su tarea.
Nunca roban, nunca matan
solo cuando han de comer
se rigen por ley estricta
aunque no sepan leer.
Esos dos animalitos
como todos los del bosque
cada cual cuida su sitio
sin permitir los desbordes.
¿Por qué será que el humano
que estudia desde pequeño
no aprende que el equilibrio
es libre y no tiene dueño?
Que su derecho termina
allí donde el de otro empieza
que la ley es trabajar
que no es digna la pereza.
Destruye el hombre de prisa
la ley del ecosistema
sin importarle jamás
donde corta la cadena.
Por eso ese forastero
se detuvo a contemplar
como esas dos ardillitas
se unian al trabajar.
Mary Mura
Aprendan desde pequeños a cuidar todo lo que la naturaleza les ha regalado