IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Si en este hueco,
donde mi pecho se acomoda,
para inundar al corazón,
si solo en ese vientre,
donde mis ecos se sienten latido,
he de rememorar la jovialidad,
aquella juventud de sempiterna madre,
no me encontrará la duda
dejándole espacio al dolor,
en cada surco, donde la sabiduría
de una guía eterna, llena con ternura,
aquellas carencias pulcras,
de endeble madurez,
podrá recordar, el tiempo mundano,
las enseñanzas, innegables,
que se hunden en mis raíces,
la grandeza de una mujer,
que en mis manos, tiesas,
ella, nunca claudicará.
donde mi pecho se acomoda,
para inundar al corazón,
si solo en ese vientre,
donde mis ecos se sienten latido,
he de rememorar la jovialidad,
aquella juventud de sempiterna madre,
no me encontrará la duda
dejándole espacio al dolor,
en cada surco, donde la sabiduría
de una guía eterna, llena con ternura,
aquellas carencias pulcras,
de endeble madurez,
podrá recordar, el tiempo mundano,
las enseñanzas, innegables,
que se hunden en mis raíces,
la grandeza de una mujer,
que en mis manos, tiesas,
ella, nunca claudicará.