Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Las sonrisas que migran en la paciencia.
Tañen humedades del techo piadoso de los recuerdos.
Vaho de cielos empañando el cristal y,
el despido suicida sentidos de cartulina recortada,
mientras el orgullo se mancha de diagonales en el encerado
donde juegan princesas de diadema azul las tres en raya.
La decisión te espera en esa burbuja donde comienza la adolescencia
y la infancia deshojada recoge pétalos entre briznas de césped
desprendido dulcemente del pelo.
Esa primera mirada tras el paño de la inocencia,
mueve el edificio donde el estanque fluye por una rayuela
dibujada en el vidrio y allí espera la maga deshilvanar urdimbres de claveles.
Aojados en los rostros del invernadero infantil.
Tan febril.
Tan exacto.
Como ecuaciones de deseos sin ojal.
Reservados todos los derechos©
Tañen humedades del techo piadoso de los recuerdos.
Vaho de cielos empañando el cristal y,
el despido suicida sentidos de cartulina recortada,
mientras el orgullo se mancha de diagonales en el encerado
donde juegan princesas de diadema azul las tres en raya.
La decisión te espera en esa burbuja donde comienza la adolescencia
y la infancia deshojada recoge pétalos entre briznas de césped
desprendido dulcemente del pelo.
Esa primera mirada tras el paño de la inocencia,
mueve el edificio donde el estanque fluye por una rayuela
dibujada en el vidrio y allí espera la maga deshilvanar urdimbres de claveles.
Aojados en los rostros del invernadero infantil.
Tan febril.
Tan exacto.
Como ecuaciones de deseos sin ojal.
Reservados todos los derechos©
Última edición: