Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
ECCE MULIER
A Rubén Darío
Mujer de sombra marchita,
Mujer de perlas negras,
Aurora de tinieblas,
Alfombra de hojas secas.
Mujer que invades mí sueño,
Mujer que robas el alma,
Luz blanca tenebrosa,
Flor de muerte, y veneno.
Bruja siniestra que cautivas,
A los hombres con tu sexo,
Conocerte fue suicidio,
Nube negra del olvido.
De la altura de tu belleza,
Haz desendido.
Agitando el Universo,
Sólo para estar conmigo.
Mí voluntad atada,
siempre a lo divino.
Prefiere evadir la muerte,
que brindas en un beso,
Silenciosamente rezo,
para no estar contigo.
En el oscuro bosque,
de cedros y pinos,
No hay enanitos verdes,
No hay saltamontes vivos,
La primavera se ha ido,
Los pájaros no cantan,
Todo se ha perdido...
Monstruo amarrado a mí espalda,
Mujer de mil estaciones,
No pidas que perdone,
Las mentiras, las traiciones,
Jamás he amado tanto,
El dolor, el sufrimiento,
Lo imposible, dulce amargo,
De querer, que tu me quieras, sin gritos, sin daño.
Mujer que te empeñas,
En evocar extraños seres,
Seres espantosos.
Espectros de tus ganas,
Lujuria de tu esencia,
Lujuria de tu alma.
¿Cómo puedo amarte?,
¿Si mi amor no comprendes?,
Me invitas a que me estrelle,
contra tu cuerpo, contra la sombra.
Y mi existencia exigua,
Anhela un nuevo color,
Para evadir tu mirada,
Y no buscarte en las esferas,
Ni en millones de pupilas bellas.
No eres Sol, no eres luna,
Mujer de luz ninguna,
¡Sólo eres burla de la estrella!
Mujer bien, belleza y verdad ausente.
Aquí tienes un espejo:
Mírate el rostro inmundo,
Pues, llevas el alma en el pellejo.
Juegas a cara o cruz con la vida,
Eres arca de maldad y malicia,
Eres una mujer honrada,
Te golpeas el pecho,
Rezas en latín a una imagen desgastada.
Aparentas piedad y dulzura,
Pero eres un demonio,
Viviendo en la basura.
Me descuartizas el alma,
Sin justicia y con tranquila calma.
Pero mi cielo siempre es azul,
Azul violeta por tí,
Aunque grites a mí silencio...
Aun rezo por tí.
Aunque grites a mí silencio...
Deseo verte feliz.
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