Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
http://quijote.bne.es/libro.html
Ahí, en cada vientre, hay semillas del árbol de Quijote
Aldonza de Quijano
viuda de amor, la viuda.
Invento que reinvento
vestida
armada
preñada de locura.
Ponte de nuevo la armadura
y en la locura
y las andanterías,
vamos.
Abjura
a mi asna de a diario:
mi estúpida existencia
en aspas sin molinos
y polvaredas estériles
deprimentes,
dolientes de existir su vacuo universario
Toma el hierro
sobreponte
hagamos la grandeza necesaria
para no ser olvidos tras la yunta
donde nos han uncido
hábitos lapidarios para la honra
vegetando entre cuadros
de un mundo indiferente
tras hábitos formales y cumplidos
del siempre sedentario.
Lleva al Valle del Polvo a tus calcetas
que nos humille el viento con sus alas idiotas sin molinos,
como ya no hay molinos, sean aviones,
sean locos castillos con sus muros destello de pantalla.
Ábrete el alma y cólmate de afrentas literarias
en este ajuar de letras con palabras se lidia,
de una Mancha a otra mancha.
Dímelo tú -el secreto-
con tu voz de locura y tu lanza de nada
muertos los cuerpos, tumbas: sinrazón
en toda alba cotidiana.
Sea que el rayo de luz se demerite
entre muros de cuarzo
que se induce a ventana.
¡Ea!
Arrea tu agónico rocín hacia el mundo espectante de victorias
no es este un mundo real, es nuestro mundo:
loco de un virus fantasmal y delirante
que evoca
andantescas memorias
para muertos andantes
y andantes en locura.
Deja que el cuerpo muera y se redima
ante todos los cepos de mesura
tú cabalga, te sigo;
tú elucubra señora.
Viuda azul de un Quesada
o un Quijano
o un Quijada
terriblemente hidalgo.
Ahí, en cada vientre, hay semillas del árbol de Quijote
Aldonza de Quijano
viuda de amor, la viuda.
Invento que reinvento
vestida
armada
preñada de locura.
Ponte de nuevo la armadura
y en la locura
y las andanterías,
vamos.
Abjura
a mi asna de a diario:
mi estúpida existencia
en aspas sin molinos
y polvaredas estériles
deprimentes,
dolientes de existir su vacuo universario
Toma el hierro
sobreponte
hagamos la grandeza necesaria
para no ser olvidos tras la yunta
donde nos han uncido
hábitos lapidarios para la honra
vegetando entre cuadros
de un mundo indiferente
tras hábitos formales y cumplidos
del siempre sedentario.
Lleva al Valle del Polvo a tus calcetas
que nos humille el viento con sus alas idiotas sin molinos,
como ya no hay molinos, sean aviones,
sean locos castillos con sus muros destello de pantalla.
Ábrete el alma y cólmate de afrentas literarias
en este ajuar de letras con palabras se lidia,
de una Mancha a otra mancha.
Dímelo tú -el secreto-
con tu voz de locura y tu lanza de nada
muertos los cuerpos, tumbas: sinrazón
en toda alba cotidiana.
Sea que el rayo de luz se demerite
entre muros de cuarzo
que se induce a ventana.
¡Ea!
Arrea tu agónico rocín hacia el mundo espectante de victorias
no es este un mundo real, es nuestro mundo:
loco de un virus fantasmal y delirante
que evoca
andantescas memorias
para muertos andantes
y andantes en locura.
Deja que el cuerpo muera y se redima
ante todos los cepos de mesura
tú cabalga, te sigo;
tú elucubra señora.
Viuda azul de un Quesada
o un Quijano
o un Quijada
terriblemente hidalgo.
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