Idril
Poeta recién llegado
Ayer observé el reflejo de la luz en el cielo,
los destellos a cada mañana,
así al atardecer de un día,
los ojos de la Luna,
contemplan una noche sin estrellas.
Los días caen y mueren,
mueren como todo en esta vida,
imágenes superpuestas una sobre otra,
en un cuadro de fantasía natural.
La madre naturaleza pide a gritos atención,
millones de oídos sordos,
inexplicablemente unidos,
confabulan un plan en su contra;
guerras, matanzas, sí,
los seres vivos mueren,
mas ahora, de forma rápida y forzada,
no precisamente biológica.
Una criatura llora por sus progenitores,
su único abrigo, es una desolada noche nubosa,
por la cual, sólo se asoma,
una Luna manchada de sangre,
y el brillo de un cañón a su cercanía.
Dolor, y más dolor,
al alma inocente de este planeta;
es por esta razón que esta noche,
se viste de negro,
por el duelo de cada monstruosa destrucción.
los destellos a cada mañana,
así al atardecer de un día,
los ojos de la Luna,
contemplan una noche sin estrellas.
Los días caen y mueren,
mueren como todo en esta vida,
imágenes superpuestas una sobre otra,
en un cuadro de fantasía natural.
La madre naturaleza pide a gritos atención,
millones de oídos sordos,
inexplicablemente unidos,
confabulan un plan en su contra;
guerras, matanzas, sí,
los seres vivos mueren,
mas ahora, de forma rápida y forzada,
no precisamente biológica.
Una criatura llora por sus progenitores,
su único abrigo, es una desolada noche nubosa,
por la cual, sólo se asoma,
una Luna manchada de sangre,
y el brillo de un cañón a su cercanía.
Dolor, y más dolor,
al alma inocente de este planeta;
es por esta razón que esta noche,
se viste de negro,
por el duelo de cada monstruosa destrucción.