Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Para los ojos no hay final;
no hay un todo que concluya
o que se incluya en la fragua
de lo que no lo es.
Es posible, por ejemplo,
mirar un cielo nublado y constelarlo,
sufrir el amor de una heroína muerta,
caer de donde no estás,
trepar por las escaleras de la noche,
amar al infinito y no satisfacerte;
somos por todo y por nada,
una pluma certera cuando apuntamos
a lo que puede ser,
el quizás de otros,
o de nosotros mismos,
o del universo;
ese simple no llegar al conocimiento exacto.
Y el creer en esa siempre presente rajadura
de los seres absolutos
me roba la certeza, y la certeza
borra esa inconmesurable palabra
que es la duda;
pero la duda hace posible,
el placer simple de ser material o idea,
de llevar como mascota el deseo
por los patios del olvido,
la práctica de no ser
la negación de mí mismo,
la posibilidad de la muerte.
no hay un todo que concluya
o que se incluya en la fragua
de lo que no lo es.
Es posible, por ejemplo,
mirar un cielo nublado y constelarlo,
sufrir el amor de una heroína muerta,
caer de donde no estás,
trepar por las escaleras de la noche,
amar al infinito y no satisfacerte;
somos por todo y por nada,
una pluma certera cuando apuntamos
a lo que puede ser,
el quizás de otros,
o de nosotros mismos,
o del universo;
ese simple no llegar al conocimiento exacto.
Y el creer en esa siempre presente rajadura
de los seres absolutos
me roba la certeza, y la certeza
borra esa inconmesurable palabra
que es la duda;
pero la duda hace posible,
el placer simple de ser material o idea,
de llevar como mascota el deseo
por los patios del olvido,
la práctica de no ser
la negación de mí mismo,
la posibilidad de la muerte.
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