Quise hablarle a la contaminación de ese espacio cándido del alma. Como repulsa sentir
que uno tiene el poder de las tientas para percibir el desasosiego de las definiciones.
que uno tiene el poder de las tientas para percibir el desasosiego de las definiciones.
DRENO MI CUERPO DE GEMIDOS ANCHOS
Apago conmovido ese eclipse,
que en brillo de demencia lunar
me desplaza entre la viga debilitada
por las razones de egos bostezados.
Ahora, instante de oasis florecido
y frutas cosechadas en las cunetas
de la vida estañada por rigores
y masacres de sangres publicas,
dreno mi cuerpo de gemidos anchos
para paralizar el carrusel de pestañas.
y frutas cosechadas en las cunetas
de la vida estañada por rigores
y masacres de sangres publicas,
dreno mi cuerpo de gemidos anchos
para paralizar el carrusel de pestañas.
Estoy ahí, pasaje reposado, audiencia muerta
que vomita sobre el desperdicio de las ninfas
como si fueran residuos íntimos de mis entrañas.
Hacen burla de mis temporales dioses
y se visten de películas de reclamos
para llamar a la reina de los fuegos,
para reír mis plegarias de ejecución.
que vomita sobre el desperdicio de las ninfas
como si fueran residuos íntimos de mis entrañas.
Hacen burla de mis temporales dioses
y se visten de películas de reclamos
para llamar a la reina de los fuegos,
para reír mis plegarias de ejecución.
Tejido ardoroso de tejas calientes,
red extensa de irascibles arañas
que en residuo queman de fuego
los alimentos de esas libertades pasadas.
red extensa de irascibles arañas
que en residuo queman de fuego
los alimentos de esas libertades pasadas.
¡Di tú lo que quieras!
Soy libre ante las piedras reunidas,
delante del laberinto de las aguas
y las olas rotas sin aviso de carne.
Entrópico y sin miedos, hablo
con desdén al mundo mentiroso,
grasiento y siempre obsceno,
para escupirle con esa libertad
plena que rechazan los ojos obscenos.
Ordeno y abro el abismo de los ejes
para entretejer la única disciplina
el amor que deseo, ese
de todos los todos, el tuyo.
Soy libre ante las piedras reunidas,
delante del laberinto de las aguas
y las olas rotas sin aviso de carne.
Entrópico y sin miedos, hablo
con desdén al mundo mentiroso,
grasiento y siempre obsceno,
para escupirle con esa libertad
plena que rechazan los ojos obscenos.
Ordeno y abro el abismo de los ejes
para entretejer la única disciplina
el amor que deseo, ese
de todos los todos, el tuyo.
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luzyabsenta
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