Sinuhé
Poeta adicto al portal
Los poetas me escuchan,
¿quién percibe a los poetas?
¿Quién disimula si su voz torcida
vocifera estupideces a la luna?
Es inútil encontrar más declarantes.
Los sucios fosos,
los agobiantes rincones donde se tiznan,
misántropos en la sombra y la penumbra.
Gotean con sus sangrantes nudillos.
¿Quién escuchará sus cantos?
La sosegada angustia
la consabida urgencia de derribar los años
que pasan y se rinden.
Los poetas marchan,
en una sucesión de maldades
y de excusas.
Háblame poeta, dime qué pasa,
cuéntame de tu airado y borroso despertar.
Hoy quiero atender,
dime, vamos;
recita cursi- algún desvarío
que nadie quiera ya escuchar;
alguna caravana que llegue ha escaparse.
Anda poeta,
yo dejaré mis cargas,
extenderé mi arropada oscuridad
y tendré tiempo esta vez para lavarte.
Sucio.
¿Cómo andas por allí todo indecente y obsceno?
¿Quién te llamó al cubil?
Dímelo tú:
¿Porqué escapas de las ciudades?
Yo dejaré mis lastres hoy
y amansaré tranquilo mi dragón.
Marcha poeta dime, entre las tiendas y cadáveres,
cómo fue tu historia,
cómo llegaste impávido al aciago oficio éste de mendigo.
Hoy escucharé arropado y afable en la neblina,
te escucharé poeta, ruin caudillo,
agorero: hoy comprenderé tus señas...
......
.....
....
...
..
.
¿quién percibe a los poetas?
¿Quién disimula si su voz torcida
vocifera estupideces a la luna?
Es inútil encontrar más declarantes.
Los sucios fosos,
los agobiantes rincones donde se tiznan,
misántropos en la sombra y la penumbra.
Gotean con sus sangrantes nudillos.
¿Quién escuchará sus cantos?
La sosegada angustia
la consabida urgencia de derribar los años
que pasan y se rinden.
Los poetas marchan,
en una sucesión de maldades
y de excusas.
Háblame poeta, dime qué pasa,
cuéntame de tu airado y borroso despertar.
Hoy quiero atender,
dime, vamos;
recita cursi- algún desvarío
que nadie quiera ya escuchar;
alguna caravana que llegue ha escaparse.
Anda poeta,
yo dejaré mis cargas,
extenderé mi arropada oscuridad
y tendré tiempo esta vez para lavarte.
Sucio.
¿Cómo andas por allí todo indecente y obsceno?
¿Quién te llamó al cubil?
Dímelo tú:
¿Porqué escapas de las ciudades?
Yo dejaré mis lastres hoy
y amansaré tranquilo mi dragón.
Marcha poeta dime, entre las tiendas y cadáveres,
cómo fue tu historia,
cómo llegaste impávido al aciago oficio éste de mendigo.
Hoy escucharé arropado y afable en la neblina,
te escucharé poeta, ruin caudillo,
agorero: hoy comprenderé tus señas...
......
.....
....
...
..
.