El dragón vuela,
sobre azul cielo
agitando sus alas.
Mira la tierra,
con hambre fiera,
con ojos incendiados.
la presa avista,
en el rebaño,
inocente pastora.
Cae en picado,
las fauces bien abiertas,
las garras extendidas.
Y entre sus garras,
la lleva a su castillo,
y desde entonces se aman.