child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Doscientos setenta grados de demencia
El Olimpo se prendió fuego
y los dioses se inmolaron,
para preservar inmaculados
esencia y destino incierto
de la ignominia inherente
al lastre del hundimiento
en océanos insondables
de lágrimas arrojándose
desde los ojos al vacío,
en el candente espectáculo
que reúne híbridos cielo e infierno
pulverizándose bajo la llama misma,
provocando a la pólvora inminente
a acabar con aquel escaparate
sempiternamente decadente
para despejar el zaguán asediado
por pútridos interfectos, que
fornican salvajemente con ángeles,
dejando así imperar el silencio
que ruge cual león encolerizado
así el fruto del vientre vencido,
tal como el sigiloso augurio
dibujóse en el vesanial cielo
proclamando los sucesos,
pueda besar al viento en el acantilado
y tras él vaya en busca de
verticalizar el llano horizonte.
El Olimpo se prendió fuego
y los dioses se inmolaron,
para preservar inmaculados
esencia y destino incierto
de la ignominia inherente
al lastre del hundimiento
en océanos insondables
de lágrimas arrojándose
desde los ojos al vacío,
en el candente espectáculo
que reúne híbridos cielo e infierno
pulverizándose bajo la llama misma,
provocando a la pólvora inminente
a acabar con aquel escaparate
sempiternamente decadente
para despejar el zaguán asediado
por pútridos interfectos, que
fornican salvajemente con ángeles,
dejando así imperar el silencio
que ruge cual león encolerizado
así el fruto del vientre vencido,
tal como el sigiloso augurio
dibujóse en el vesanial cielo
proclamando los sucesos,
pueda besar al viento en el acantilado
y tras él vaya en busca de
verticalizar el llano horizonte.