Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Sin tener nada en las manos
entrego un desierto infinito,
el reflejo de unos ojos cerrados,
una moneda sin valor ni brillo,
un mar de juguetes rotos.
Es cierto, la luna no se deja barba
ni un abrazo tiene bolsillos,
tampoco una ventana pasa vergüenza
ni las madrugadas lloran despacio,
pero si una mentira encontrara la salida,
si llovieran versos enlatados,
si resucitaran los minutos desperdiciados,
si en las sonrisas crecieran escaleras,
sería mucho mas fácil encontrarnos
allí donde dos más dos nunca son cuatro.
entrego un desierto infinito,
el reflejo de unos ojos cerrados,
una moneda sin valor ni brillo,
un mar de juguetes rotos.
Es cierto, la luna no se deja barba
ni un abrazo tiene bolsillos,
tampoco una ventana pasa vergüenza
ni las madrugadas lloran despacio,
pero si una mentira encontrara la salida,
si llovieran versos enlatados,
si resucitaran los minutos desperdiciados,
si en las sonrisas crecieran escaleras,
sería mucho mas fácil encontrarnos
allí donde dos más dos nunca son cuatro.
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