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Dos días distintos de lluvia.

Lekiam

Poeta recién llegado
En el mismo instante
en que el caracol trepó el tronco del álamo
¡pum!
bajó un rayo del cielo abierto,
caracol devorador de estrellas.
Ahora podría dejar este verso
o salir a pasear,
a ver estrellas,
a leer,
o a robar cerezas (shhh, no se lo digas a nadie).
Pero no,
quiero dejarlo escrito
mientras llueve
y mientras siento.
Llueve fuera,
y mi parada se aproxima.
Tengo que bajar
en medio de la lluvia,
y recordar aquel día
en que vimos llover tras la ventana
—¿recuerdas lo que te dije?—
Era bello,
y ser la lluvia tras el ventanal
habría sido algo
casi cercano al cielo,
casi como un abrazo.
Ahora que ya no somos,
soy yo quien camina bajo la lluvia
y pienso en los días que no conocí de ti,
en los que tú caminaste bajo la lluvia.
¿Qué pensabas?
¿A dónde ibas?
(yo aquí mojándome los zapatos).
Rara vez me pasa,
pero a mis espaldas siento
el aire más pesado,
como si cargara tu mirada.
Miro atrás,
no estás tú.
Sigo caminando
con mi carita de adiós,
sin que nadie entienda
qué ha sucedido.
Después de todo,
siempre hay canciones tristes,
amapolas rotas,
y vuelvo a hacer corazones
con la cáscara de las mandarinas.
(qué cosa más dulce, ¿verdad?)
El caracol sube otra vez el álamo,
¡y pum!,
bajó un rayo del cielo abierto
caracol devorador de estrellas.
¿Qué pensarás
allá arriba en el álamo?
O ¿supiste del rayo que bajó?
Ahora sí,
dejaré de escribir
y saldré a pasear.
Y quizá, solo quizá,
robe otra cereza.
 
En el mismo instante
en que el caracol trepó el tronco del álamo
¡pum!
bajó un rayo del cielo abierto,
caracol devorador de estrellas.
Ahora podría dejar este verso
o salir a pasear,
a ver estrellas,
a leer,
o a robar cerezas (shhh, no se lo digas a nadie).
Pero no,
quiero dejarlo escrito
mientras llueve
y mientras siento.
Llueve fuera,
y mi parada se aproxima.
Tengo que bajar
en medio de la lluvia,
y recordar aquel día
en que vimos llover tras la ventana
—¿recuerdas lo que te dije?—
Era bello,
y ser la lluvia tras el ventanal
habría sido algo
casi cercano al cielo,
casi como un abrazo.
Ahora que ya no somos,
soy yo quien camina bajo la lluvia
y pienso en los días que no conocí de ti,
en los que tú caminaste bajo la lluvia.
¿Qué pensabas?
¿A dónde ibas?
(yo aquí mojándome los zapatos).
Rara vez me pasa,
pero a mis espaldas siento
el aire más pesado,
como si cargara tu mirada.
Miro atrás,
no estás tú.
Sigo caminando
con mi carita de adiós,
sin que nadie entienda
qué ha sucedido.
Después de todo,
siempre hay canciones tristes,
amapolas rotas,
y vuelvo a hacer corazones
con la cáscara de las mandarinas.
(qué cosa más dulce, ¿verdad?)
El caracol sube otra vez el álamo,
¡y pum!,
bajó un rayo del cielo abierto
caracol devorador de estrellas.
¿Qué pensarás
allá arriba en el álamo?
O ¿supiste del rayo que bajó?
Ahora sí,
dejaré de escribir
y saldré a pasear.
Y quizá, solo quizá,
robe otra cereza.
A pesar de la melancolía, se percibe un giro hacia la esperanza.

Saludos
 
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