fallen angel
Poeta recién llegado
"Míralos. Sólo piensan en ellos. Cada uno, recorriendo las calles de su propia amargura sin poder desahogarse. Les averguenza su propio miedo. Todos ellos se despiertan para trabajar, maldiciendo la hora en la que dejaron de ser niños. Y, sin embargo, sienten pavor con la mera idea de reconocerlo. Están solos, abandonados, como yo, en un mundo que no han elegido, pero les gusta. Les gusta ser llevados, dejarse guiar por los compases y cadencias que la sociedad determina. Me llaman marginado, excluido, porque no quieren ver mas allá del instante. No quieren saber quién les está engañando... y no seré yo quien se lo diga.
¿Serás tú? No. Tú tampoco porque no lo sabes. Ni tú ni nadie. Lo que me hace diferente es la actitud ante la vida."
"¿Y cuál es la actitud?"-ella alzó la mirada, asustada, hacia la silueta lánguida y pálida de su contertulio. Él, se dió la vuelta y dejó de mirar por la ventana para acercarse a ella y susurrarle al oído.
Luego se levantó y fue hacia una estantería donde guardaba una espada.
"Toma. Ahora que sabes la verdad desearás matarme"- se apartó de la cara su largo y castaño pelo y dedicó una mirada profunda y cálida a su acompañante.
Ella se levantó, cogió la espada y se acercó a él lentamente. La piel de aquella sombra fría se erizó al sentir el frío del acero rozar su cuello. Cerró los ojos y notó calor en sus labios.
Entonces comenzó a sentir por primera vez el verdadero sentido de la vida. Todo aquello por lo que había luchado hace tiempo y todo el remordimiento se había esfumado.
El diablo, Lucifer, el Angel Caído, se había enamorado.
¿Serás tú? No. Tú tampoco porque no lo sabes. Ni tú ni nadie. Lo que me hace diferente es la actitud ante la vida."
"¿Y cuál es la actitud?"-ella alzó la mirada, asustada, hacia la silueta lánguida y pálida de su contertulio. Él, se dió la vuelta y dejó de mirar por la ventana para acercarse a ella y susurrarle al oído.
Luego se levantó y fue hacia una estantería donde guardaba una espada.
"Toma. Ahora que sabes la verdad desearás matarme"- se apartó de la cara su largo y castaño pelo y dedicó una mirada profunda y cálida a su acompañante.
Ella se levantó, cogió la espada y se acercó a él lentamente. La piel de aquella sombra fría se erizó al sentir el frío del acero rozar su cuello. Cerró los ojos y notó calor en sus labios.
Entonces comenzó a sentir por primera vez el verdadero sentido de la vida. Todo aquello por lo que había luchado hace tiempo y todo el remordimiento se había esfumado.
El diablo, Lucifer, el Angel Caído, se había enamorado.
