Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
Don Benito
es un guardia
que viene a la escuela
por las mañanas
(menos los fines
de semana).
Lleva bigote,
una gorra
azul marino
en el cogote
y está rollizo,
le encantan
los bocadillos
de chorizo.
Se queda fuera
y toca el pito
a cualquiera
que circula por
la carretera
(o por la acera):
al camión,
a los niños,
al ladrón,
a la abuela
y a los coches
de madera.
Cuando pita
Don Benito
los coches paran
y los peatones pasan,
o al revés
si pita otra vez
Una mañana,
de repente,
a Don Benito
le picó una avispa
en la frente
y dio un largo,
larguísimo pitido;
todos se quedaron
quietos quietos,
hasta los pajaritos
que iban por el cielo.
Se fue corriendo
hasta una fuente
y se empapó
con agua la frente.
Mientras tanto
los pajaritos,
planeando,
iban cayendo
poco a poquito
hasta el suelo.
Don Benito
estaba muy colorado
y todos seguían
quietos, parados…
…hasta que tocó
de nuevo el pito
y los pajaritos
salieron volando.
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