Cuentista
Silencio, un cuento.
Nota del autor: este poema está realizado en dos partes, la primera es autoría de mi amiga y compañera Irene y publicado bajo su consentimiento, la segunda parte es mía.
DOCE VIUDAS
“Creerán que es un tópico, y probablemente lo sea.
Suena la medianoche en el avejentado reloj que tañe arrimado a la grotesca pared.
Tras los últimos repiques que las mustias doce asestan, me acompaña la parca con su oscura aparición...
...Se amontona el aroma del cromado candelabro
valgo a olerlo desde aquí, reposado en mi crónico camastro.
Marchan tardas cual en fúnebre desfile, las tonadas campanadas
¡Exactísimo reloj!
Doce calmas silenciosas se custodian el tilín de los repiques
y armoniosa baila huérfana la péndola, logro a oírla desde aquí,
vira muerte el minutero ¡sus saetas hacia mí!
Y al gruñir los doce toques se detienen las agujas
sentenciándome sus voces al unísono malévolo
¡Extrañísimo reloj!
Han doblado cortesanas, doce viudas tremebundas
presumiendo su cortejo desde el tétrico ataúd, y asomadas
contonean en puntillas sobre oscura aparición,
mandatarias de la parca, se engalanan tapizadas de osamenta
invocando a la guadaña del magnánimo reloj
a este lecho en hedor agonizante.
Revolviéndome en el catre y, destemplado entre espasmos sudorosos,
ciego mis ojos que miran a la muerte cuales cuencas baldías se muestran desde aquí,
una, más amplia que la otra...
...Caballera deformada, de cadáveres leí
cuales muertes espantosas se escribían en los libros
apestando la guadaña junto al alma de los vivos,
describían vuestro aspecto y temo veros, bien es cierto
mas anclado en el camastro donde pudro moribundo
no esperéis mi rendición... Bienvenida seáis pues.
Hallaréis trémulo el dedo que os señala
afilado como el vuestro que destella descarnado
y negro cual viso de hollín, denegrece el polvo de mi pelo,
escuálida me mostráis la mano sin uñas
arrastrándoos con ella hasta el filo de mi cama
donde mórbida calláis,
¡Ah, rancia parca malcarada de tinte huero!
Yacéis enferma igual que yo, morid conmigo,
silbo inerme estertores de la muerte
y acostado, sé que muero”.
“Cuentista/Irene”.
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