almacautiva
Poeta adicto al portal
Me recorres, y a tu paso me devoras,
me fusionas como parte de tu esencia.
Demasiado desleal tu competencia
si al dolor haces que llore cuando lloras
¡y si ríes ríe contigo todo el Arte!
Eres fuente que derrocha compañía,
las palabras, tan ilusas, ni en poesía,
llegarán con su delirio a vislumbrarte.
Desesperan los poetas por lograrte,
por matarte y deshacerte, el tiempo corre
enfurecido... ¡y no hay fuerza que te borre!
Serás del alma ciegamente hermana,
-inevitable para el hombre amarte-
musa irreal, extrañamente humana.
Me pregunto en ocasiones cómo arrancas
a este mundo que se muere, tanta vida.
Cómo llegas a sanarnos las heridas
siendo dama, a veces negra, a veces blanca.
Cómo has sido, al ser yo niña, mi niñera,
fiel refugio de mis penas y mis miedos.
Largas horas de trabajo entre mis dedos,
de mi triunfo y mi fracaso, compañera.
Estuviste en cada golpe, en cada gloria,
y hoy te llevo todavía en mi equipaje
pues no es peso lo que das, sino bagaje;
del recuerdo más ligero, la memoria.
Paralela soledad tu testimonio,
serás más que una leyenda, más que un mito.
Serás ángel, y también serás demonio.
Serás más de lo que queda por leer,
serás más de lo contado y de lo escrito
porque Música, no en vano, eres mujer.
me fusionas como parte de tu esencia.
Demasiado desleal tu competencia
si al dolor haces que llore cuando lloras
¡y si ríes ríe contigo todo el Arte!
Eres fuente que derrocha compañía,
las palabras, tan ilusas, ni en poesía,
llegarán con su delirio a vislumbrarte.
Desesperan los poetas por lograrte,
por matarte y deshacerte, el tiempo corre
enfurecido... ¡y no hay fuerza que te borre!
Serás del alma ciegamente hermana,
-inevitable para el hombre amarte-
musa irreal, extrañamente humana.
Me pregunto en ocasiones cómo arrancas
a este mundo que se muere, tanta vida.
Cómo llegas a sanarnos las heridas
siendo dama, a veces negra, a veces blanca.
Cómo has sido, al ser yo niña, mi niñera,
fiel refugio de mis penas y mis miedos.
Largas horas de trabajo entre mis dedos,
de mi triunfo y mi fracaso, compañera.
Estuviste en cada golpe, en cada gloria,
y hoy te llevo todavía en mi equipaje
pues no es peso lo que das, sino bagaje;
del recuerdo más ligero, la memoria.
Paralela soledad tu testimonio,
serás más que una leyenda, más que un mito.
Serás ángel, y también serás demonio.
Serás más de lo que queda por leer,
serás más de lo contado y de lo escrito
porque Música, no en vano, eres mujer.