IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La vida me trata,
como tiempo vivo,
como cimiento muerto,
porque nunca podré alimentarme
sin caer en la nocividad,
cada paso es
una razón más
que me acerca a la parca,
mis cielos
han de ser blancos,
porque aquí
todo lo que vuela es ciega costumbre,
negruras mortales,
son las espesuras de mis delirios,
estrellas son,
neuronas del impío éter,
caemos, siempre,
entre centros de vil sadismo,
engendrarán los dioses,
cadáveres de todo vientre humano,
serán nuevos dioses,
los engendros
más despreciables
que podamos imaginar,
todo se licua,
en donde nos revolvemos sin opción,
veracidad voraz,
toda realidad
se verá engullida,
por un creador
que se tragó a si mismo.
como tiempo vivo,
como cimiento muerto,
porque nunca podré alimentarme
sin caer en la nocividad,
cada paso es
una razón más
que me acerca a la parca,
mis cielos
han de ser blancos,
porque aquí
todo lo que vuela es ciega costumbre,
negruras mortales,
son las espesuras de mis delirios,
estrellas son,
neuronas del impío éter,
caemos, siempre,
entre centros de vil sadismo,
engendrarán los dioses,
cadáveres de todo vientre humano,
serán nuevos dioses,
los engendros
más despreciables
que podamos imaginar,
todo se licua,
en donde nos revolvemos sin opción,
veracidad voraz,
toda realidad
se verá engullida,
por un creador
que se tragó a si mismo.