Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Divagaciones y certezas
Todo tiene un centro
y puntos de desvío.
Para el que desconoce
cuales son sus límites
eso no importa;
el centro equilibra
las líneas de la vida,
el limite las conserva
o perfila nuevas formas.
El suspiro desahoga
su latido
persiguiendo quimeras,
cansado desvanece
en un gemido
su pretensión de hacer
suyo lo imposible.
Se conmueve la espuma
en la cresta de la ola,
llena sus ojos de burbuja
el éxtasis supremo:
la plenitud del mar.
Luego el regreso
a su universo en la piel
de la ola
como cristal de sal
En la orilla pierde el río
su fluir sereno,
violento en la crecida
de su exceso, rompe
el cauce
donde debe reposar.
En el amanecer
de los seres,
unos traemos destinos
predecibles,
a otros ni el cielo atisba:
¿cuál será su sino,
humano o bestia?
Aunque el sociólogo diga
que al ser social
lo condiciona el medio
y el psicólogo atribuya
a raros síndromes
lo que somos, siempre
hay reglas que la dinámica
existencial no explica,
como él porqué: humanos
entre humanos somos bestias
y bestias que no siendo
de su manada, nos dan
a los humanos
el amor de su lealtad.
Todo tiene un centro
y puntos de desvío.
Para el que desconoce
cuales son sus límites
eso no importa;
el centro equilibra
las líneas de la vida,
el limite las conserva
o perfila nuevas formas.
El suspiro desahoga
su latido
persiguiendo quimeras,
cansado desvanece
en un gemido
su pretensión de hacer
suyo lo imposible.
Se conmueve la espuma
en la cresta de la ola,
llena sus ojos de burbuja
el éxtasis supremo:
la plenitud del mar.
Luego el regreso
a su universo en la piel
de la ola
como cristal de sal
En la orilla pierde el río
su fluir sereno,
violento en la crecida
de su exceso, rompe
el cauce
donde debe reposar.
En el amanecer
de los seres,
unos traemos destinos
predecibles,
a otros ni el cielo atisba:
¿cuál será su sino,
humano o bestia?
Aunque el sociólogo diga
que al ser social
lo condiciona el medio
y el psicólogo atribuya
a raros síndromes
lo que somos, siempre
hay reglas que la dinámica
existencial no explica,
como él porqué: humanos
entre humanos somos bestias
y bestias que no siendo
de su manada, nos dan
a los humanos
el amor de su lealtad.
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