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Discurso nocturno-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
De lo rotundamente podrido,

ruedan inmensidades, terciopelos

heridos, de lo nocturnamente acogido,

sueños bendecidos, diálogos fortuitos,

de lo inesperadamente abarcado

hasta el final de la estirpe.

Ruedan, sí, carpetas vigiladas,

sueños en frascos diminutos, como

fetos aniquilados por el polen marchito;

y esa infinita ansía de empobrecer la lengua

propia.

Bosques interminables, familias de árboles,

herencias crepusculares, de lo que una noche,

fue auxilio o grito. Se funden en mi boca,

los pronósticos de las hordas fulgurantes.

Entonces, y cuando no hay fronteras,

la niebla extiende su saco de arpillera,

hasta la inquietud de un martillo con su torreón

altivo y desgastado.

Sutilmente, la melaza de la fruta amarilla,

desplaza también su insigne material verde.

Y es la mañana que vuelca su desinterés

sobre mis pechos-.



©
 
De lo rotundamente podrido,

ruedan inmensidades, terciopelos

heridos, de lo nocturnamente acogido,

sueños bendecidos, diálogos fortuitos,

de lo inesperadamente abarcado

hasta el final de la estirpe.

Ruedan, sí, carpetas vigiladas,

sueños en frascos diminutos, como

fetos aniquilados por el polen marchito;

y esa infinita ansía de empobrecer la lengua

propia.

Bosques interminables, familias de árboles,

herencias crepusculares, de lo que una noche,

fue auxilio o grito. Se funden en mi boca,

los pronósticos de las hordas fulgurantes.

Entonces, y cuando no hay fronteras,

la niebla extiende su saco de arpillera,

hasta la inquietud de un martillo con su torreón

altivo y desgastado.

Sutilmente, la melaza de la fruta amarilla,

desplaza también su insigne material verde.

Y es la mañana que vuelca su desinterés

sobre mis pechos-.



©


Excelente, querido amigo Ben, una sustanciosa lectura, enhorabuena. Saludos.
 
De lo rotundamente podrido,

ruedan inmensidades, terciopelos

heridos, de lo nocturnamente acogido,

sueños bendecidos, diálogos fortuitos,

de lo inesperadamente abarcado

hasta el final de la estirpe.

Ruedan, sí, carpetas vigiladas,

sueños en frascos diminutos, como

fetos aniquilados por el polen marchito;

y esa infinita ansía de empobrecer la lengua

propia.

Bosques interminables, familias de árboles,

herencias crepusculares, de lo que una noche,

fue auxilio o grito. Se funden en mi boca,

los pronósticos de las hordas fulgurantes.

Entonces, y cuando no hay fronteras,

la niebla extiende su saco de arpillera,

hasta la inquietud de un martillo con su torreón

altivo y desgastado.

Sutilmente, la melaza de la fruta amarilla,

desplaza también su insigne material verde.

Y es la mañana que vuelca su desinterés

sobre mis pechos-.



©

Solo un nuevo día pudo detener esa avalancha de imágenes nocturnas. Un sbrazo, BEN.
 
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De lo rotundamente podrido,

ruedan inmensidades, terciopelos

heridos, de lo nocturnamente acogido,

sueños bendecidos, diálogos fortuitos,

de lo inesperadamente abarcado

hasta el final de la estirpe.

Ruedan, sí, carpetas vigiladas,

sueños en frascos diminutos, como

fetos aniquilados por el polen marchito;

y esa infinita ansía de empobrecer la lengua

propia.

Bosques interminables, familias de árboles,

herencias crepusculares, de lo que una noche,

fue auxilio o grito. Se funden en mi boca,

los pronósticos de las hordas fulgurantes.

Entonces, y cuando no hay fronteras,

la niebla extiende su saco de arpillera,

hasta la inquietud de un martillo con su torreón

altivo y desgastado.

Sutilmente, la melaza de la fruta amarilla,

desplaza también su insigne material verde.

Y es la mañana que vuelca su desinterés

sobre mis pechos-.



©

Reflexiones desgajadas donde los pensamientos tratan de aglutinar ese
desahogo nocturno, una presentacion entre sutilidades de mezcla.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
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